Consejos para el primer telescopio

Telescopios: ¿única opción?

Cuando pensamos en la observación del cielo nocturno nuestra primer imagen es la de un telescopio como el clásico instrumento que nos permitirá observar los fantásticos objetos del cielo, agrupaciones de estrellas, los planetas y la Luna. Pero hay otro instrumento que quizá pueda considerarse, según los gustos del interesado, como primer instrumento de observación. Estos son los binoculares.

La principal diferencia entre un par de buenos binoculares y un primer telescopio para iniciarse en la observación astronómica, es que los binoculares tendrán un aumento fijo (salvo el caso de los binoculares con zoom, pero no son muy comunes), este aumento no será muy alto, pero nos proveerán de campos visuales amplios. Un par de buenos binoculares es una buena opción para comenzar en el mundo de la astronomía visual, ya que son fáciles de manipular, muy transportables y dan muy buenos resultados. Luego, al adquirir un telescopio, estos son un buen complemento, ya sea para cierto tipo de observaciones (campo amplio, estrellas variables, etc), para llevar de viaje o compartir.

La principal ventaja de un telescopio pequeño contra un par de binoculares es que para observaciones planetarias y lunares obtener algo de aumento es interesante y deseable. Los aumentos típicos de los binoculares van desde 7x, 10x, 15x y 20x (fijo para cada modelo) En un telescopio pequeño típico los aumentos intercambiables van desde 30x, 50x, 100x...

Habiendo mencionado la opción alternativa para comenzar en la astronomía visual, ahora iremos directo a los principios y consejos para adquirir un primer telescopio, económico pero que no decepcione.

Considere también adquirir un par de buenos binoculares como primer opción para la observación astronómica.

 

Desconfíe de los aumentos

No es raro ver que los telescopios pequeños que típicamente se venden en comercios no especializados anuncien con gran entusiasmo que nos darán aumentos de 500x o 750x. La realidad es que jamás alcanzaremos en un telescopio pequeño tanta ampliación: las imágenes se volverán oscuras y borrosas, ya que hay un límite propio para cada telescopio, el cual está muy por debajo de esas cantidades exageradas de aumentos.

La cantidad de aumentos que nuestro telescopio nos puede dar depende directamente del diámetro del objetivo. Esto es, del tamaño de la entrada de luz que tenga. En el caso de un telescopio reflector (compuesto por espejos especiales) es el diámetro del espejo primario el implicado. En el caso de un telescopio refractor (compuesto de lentes) será el diámetro del objetivo. Por naturaleza, el diámetro de objetivo determina la cantidad de aumentos útiles que nos dará un telescopio. Para hacer un sencillo cálculo rápido, suele estimarse la cantidad máxima como el doble del diámetro en milímetros: si vemos un telescopio refractor con un lente principal de 70 mm de diámetro, podemos estimar que el aumento máximo que nos dará será de unos 140x, cómodo y suficiente para ver los planetas principales y primeros planos de la Luna.

En resumen, más aumentos no es sinónimo de mejor. Recordemos que lo que deseamos son imágenes nítidas. Y tengamos en cuenta que los telescopios comerciales exageran en este número como parte de la estrategia de venta. Simplemente no le preste atención.

La cantidad de aumentos no define la calidad del telescopio.

 

Tamaños mínimos

El diámetro del objetivo, ya sea lente o espejo, es de lo que depende el poder de captación de luz del telescopio. A mayor diámetro, más luz. Esto resulta en imágenes más brillantes, y en astronomía, donde los objetos tenues abundan, una imagen más brillante es algo muy deseable.

No es extraño comprobar que a mayor tamaño, mayor el costo del equipo y más sofisticado se vuelve. Por ejemplo, es fácil comprobar que solo las marcas más reconocidas tengan telescopios grandes (150 mm y superiores) mientras que las marcas más genéricas se queden en los más pequeños.

Como consejo general: para telescopios refractores (lentes) no se recomienda nada por debajo de los 60 mm (mejor 70 mm), mientras que para los telescopios reflectores (espejos) no se recomienda nada por debajo de los 100 mm (114 mm es una medida clásica recomendable)

En telescopios reflectores, no menos de 100 mm de apertura. En telescopios refractores, no menos de 60 mm de apertura.

 

Oculares de medidas estándar

Los oculares son juegos de lentes que se ubican en el plano focal del objetivo del telescopio. Esto es, donde la lente o el espejo principal hace foco. Los oculares son intercambiables, los hay de diferentes medidas y son los responsables de otorgar los aumentos al telescopio: oculares de diferentes focales nos darán diferentes aumentos. La focal se mide en milímetros.

Los oculares poseen 3 medidas básicas que los caracterizan: diámetro, focal y campo aparente, aparte de su diseño óptico. Es importante que el diámetro de los oculares de nuestro primer telescopio sea de 1.25 pulgadas (equivalente a 31.8 milímetros) Modelos de baja gama traen consigo oculares más pequeños y de baja calidad, y estos no son recomendables. La medida de 1.25" es la más extendida y en la que podremos encontrar, separadamente, otros oculares para mejorar o expandir nuestra colección.

En cuanto a diseños, no es de extrañar que los telescopios más pequeños y menos especializados traigan oculares de baja calidad, incluso de plástico. Es importante destacar aquí que un buen ocular es el 50% de la experiencia observacional. Un ocular de características deficientes nos dará una imagen pobre incluso en el mejor de los telescopios. Es mejor tener solo un buen ocular que tres o cuatro de baja calidad. Los hay en diferentes diseños, para información detallada los invito a visitar la sección oculares, pero en resumen: no se recomienda nada por debajo de un SMA (acromático modificado) y mejor aún sería un Plössl.

Si el telescopio que está eligiendo posee interesantes características, pero los oculares no son muy buenos, considere conseguir el menos un ocular de calidad comprobada, como ser uno de diseño Plössl, preferentemente de poco aumento (a mayor focal, menor aumento)

La medida más estándar en oculares es la de 31.8 mm (1.25") de diámetro. No se recomiendan medidas menores.

 

Monturas: modelos y diferencias

La montura es la parte del telescopio que une la óptica con el trípode. Las hay principalmente en dos modelos que se diferencian por el tipo de movimiento que poseen: altacimutal y ecuatorial. La montura altacimutal es la más básica, su movimiento es horizontal y vertical. Es fácil de manejar, práctica y no requiere ninguna preparación previa. La montura ecuatorial, en cambio, se mueve de forma especial, tal que con solo ajustar uno de los dos ejes esta compensa por si sola el movimiento de rotación de la Tierra, devolviendo al objeto observado al centro del ocular. Pero para lograr esto, como es de suponerse, hay que realizar una alineación previa.

La ventaja principal de la montura altacimutal es su sencillez: simplemente se arma, si es el caso y se usa. Son dos movimientos naturales fáciles de asimilar. Como contraste, para seguir al objeto observado, hay que realizar ajustes en los dos ejes, ya que los objetos no se desplazan en el cielo simplemente subiendo o bajando su altura sobre el horizonte, sino que siguen un camino sobre la esfera celeste que depende de la ubicación del observador. Si también deseamos hacer observaciones terrestres (por ejemplo si nuestro equipo será un refractor), la montura altacimutal es la más indicada.

Una variación de la montura altacimutal es el diseño Dobson. Este tipo de modelo (comunmente llamado "telescopio dobson" o "telescopio dobsoniano") está basado en la simpleza: el movimiento es horizontal y vertical, pero no posee trípode. Usualmente se los puede ver en reflectores de diferetes tamaños. La base que sostiene el instrumento hace de eje horizontal.

Para compensar este movimiento con solo un eje existe la montura ecuatorial. Esta montura se la debe alinear de cierta forma, tal que el eje que moveremos reproduzca el movimiento de rotación de la Tierra pero en sentido contrario. Así, los objetos se mantendrán centrados en el campo visual ajustando solo este eje. La alineación consiste básicamente en orientar la montura a cierto punto cardinal y setearla según la latitud desde la que estemos observando.

Al comienzo, sin duda es más complicada la montura ecuatorial que la altacimutal, pero si deseamos dedicarnos a la observación visual se vuelve mucho más práctica, y con el tiempo una buena alineación básica se hace rápidamente y los movimientos se aprenden a manejar con naturalidad. Resumiendo: a largo plazo es más recomendable una montura ecuatorial, pero no hay que descartar una altacimutal como opción para nuestro primer equipo.

La montura altacimutal es la más sencilla de utilizar, pero la montura ecuatorial es, a mediano plazo, la más recomendable en astronomía.

 

¿Qué se ve con un telescopio?

Comencemos por lo que NO se ve: gracias a la tecnología, revistas y medios, estamos acostumbrados a ver espléndidas fotografías a color de fabulosas galaxias, brazos espirales, detalles finos y brillantes... Por las características de la observación visual nocturna, ese es el tipo de imagen que en general es imposible de observar directamente.

A diferencia de las cámaras, el ojo no acumula luz. Por otra parte, los objetos de cielo profundo son básicamente débiles, tenues, muchas veces pequeños, de bajo brillo y difusos. Hay excepciones (Nebulosa de Orion, Omega Centauri...) pero la mayor parte son poco brillantes. No hay que esperar observar colores y formas brillantes como hemos visto en las fotografías, ya que son dos disciplinas muy diferentes. La observación visual de objetos de cielo profundo (cúmulos de estrellas, nebulosas, galaxias...) requiere cierto entrenamiento, cierta experiencia que se gana con el tiempo. Hay técnicas de observación que nos serán muy útiles (adaptación a la oscuridad, visión periférica...) y si realmente nos gusta observar, avanzaremos y descubriremos que es posible ver con nuestros propios ojos objetos que distan a millones de años luz. La recompensa es astronómica.

Aquí el tamaño del telescopio y la calidad del cielo toman gran importancia. bajo cielos oscuros veremos más y más fácilmente, y si el telescopio es de un diámetro mediano o grande, aún mejor. La situación en la ciudad es más complicada, ya que la polución lumínica deteriora la calidad del cielo, disminuyendo mucho el contraste y bajando la cantidad de detalles que podremos observar. Con un telescopio de 250 mm en cielos rurales es posible observar, por ejemplo, los brazos espirales de ciertas galaxias brillantes y gran cantidad de finos detalles en muchos objetos destacados del cielo profundo.

Para tener una mejor idea, puede consultarse la sección de dibujos astronómicos, donde se muestran algunos bosquejos hechos al pié del telescopio de varios objetos observados visualmente desde cielos urbanos.

Otro aspecto diferente es la observación de la Luna y los planetas, ya que siendo objetos brillantes pueden observarse con claridad. La observación lunar puede deslumbrar hasta el menos entusiasmado de los observadores: se ven claramente los cráteres de impacto, montañas y una variedad de formaciones geológicas que cambiarán con la fase lunar y la iluminación del Sol sobre la superficie.

En cuanto a los planetas, Mercurio y Venus presentarán fases, más pronunciadas y fáciles de ver en el caso de Venus. En Marte podremos ver en sus mejores momentos los casquetes polares, aún con telescopios de 114 mm de apertura. Júpiter brillará con sus 4 principales satélites, se podrá ver la Gran Mancha Roja y las principales características atmosféricas. Saturno deslumbrará con sus espectaculares anillos, que cambian el ángulo visual con el transcurrir de los años. Urano y Neptuno serán observables como pequeños discos de distintivo color, más verdoso para Urano y más azulado para Neptuno.

Tenga en cuenta que la observación visual es muy diferente a lo que vemos en las fotografías astronómicas.

 

Portabilidad

Un factor a tener en cuenta es la portabilidad. Si deseamos llevar nuestro equipo a encuentros de astronomía, viajes a cielos rurales o simplemente requerimos subirlo a una terraza por ascensor, el tamaño que tenga es un factor que probablemente determine cuanto lo usaremos. Una frase muy mencionada en el mundo del instrumental astronómico es: el mejor telescopio es el que más se utiliza.

Quizá su presupuesto le permita comprar un telescopio relativamente grande, pero debe considerar su contexto. Tenga en cuenta sus oportunidades de viaje y cantidad de equipaje que pueda llevar. Si tiene movilidad propia probablemente no tenga inconvenientes, pero considere que quizá un telescopio más pequeño sea más útil en última instancia si debe viajar en otro vehículo, avión o micro de larga distancia. Si dispone de un lugar propio (terraza de fácil acceso, jardín o patio trasero, etc) y su cielo es aceptable, probablemente sea una buena inversión un telescopio más grande (>150 mm) Si no dispone de buen cielo o por alguna razón se ve obligado a viajar en cada noche de observación, quizá deba, por el momento, priorizar más la transportabilidad y los tiempos de armado.

Poder acceder a cielos rurarles oscuros es más importante que el equipo del que se dispone. El cielo hace la diferencia en cuanto a la observación visual de objetos debiles y difusos (galaxias, nebulosas), incluso teniendo unos simples buenos binoculares. Por supuesto, tener ambas cosas al mismo tiempo es ideal: un buen cielo y un telescopio de gran apertura apertura (>200 mm) harán de la noche de observación una experiencia fantástica.

Tenga en cuenta que estas consideraciones se recomiendan más que nada para observadores que recién se estén iniciando en la astronomía, ya que si usted es un astrónomo amateur dedicado y se ha especializado en algún área en particular (por ejemplo, la astrofotografía) es probable que vea mucho más conveniente tener un telescopio que, a pesar de ser grande, llegado el momento tenga un rendimiento que esté acorde a su experiencia y espectativas, aprovechando al máximo las oportunidades de uso, ya sea en observación o astrofotografía. Llegado ese punto, sabrá que elegir según sus necesidades.

Tenga en consideración también los tiempos de armado y desarmado si no posee un lugar fijo para su equipo (como un observatorio propio) Los equipos más grandes siempre requieren más tiempo de armado y desarmado.

El objetivo es disfrutar del cielo bajo las estrellas. Piense en las ventajas de cada opción. Si con un buen telescopio refractor de 80 mm de diámetro tendrá el triple de oportunidades de observación que con un reflector de 200 mm porque el tiempo de armado y desarmado es mínimo, quizá, al menos por ahora, le convenga considerar esta opción. Aunque el de 200 mm es decididamente mejor en muchos aspectos, debe considerar también los tiempos y opciones de desplazarce con su equipo a cielos óptimos. Un equipo más grande brindará imágenes más brillantes y permitirá acceder a objetos más débiles. Queda a consideración de cada interesado evaluar estas opciones.

Tenga en cuenta la portabilidad del telescopio según su situación particular.

 

Telescopios automatizados (GOTO)

Existen actualmente una interesante variedad de telescopios que son capaces de apuntar a los objetos simplemente seleccionando su nombre o ingresando el número de catálogo correspondiente. Sin duda, una opción tentadora para muchos interesdos.

La ventaja de un equipo así es que luego de algunos seteos básicos (ubicación, fecha, hora) y una breve alineación asistida por el mismo sistema, el telescopio quedará listo para apuntar a los objetos que se encuentren por arriba del horizonte desde el cual está observando. Es rápido, práctico y le permitirá conocer en poco tiempo muchos objetos que hubiese tardado un poco más en encontrar por otros medios (usando mapas de búsqueda, star hopping, etc)

Tenga en cuenta que si nunca estuvo en contacto con el cielo, el iniciarse con un equipo de estas características probablemente le prive, en principio, de ciertos conocimientos básicos: reconocer las constelaciones, encontrar las principales estrellas, ubicar objetos sin mapas. Si se decide por este camino, considere también dedicar parte del tiempo de observación a no solo saltar de objeto en objeto, sino también a ubicar estrellas brillantes y formar las constelaciones. Esto le ayudará a corto plazo a determinar mejor que áreas del cielo están visible y así hacer una mejor sesión de observación.

Un punto a considerar es que estos equipos requieren de energía eléctrica para funcionar. Si observa desde un sitio con provisión eléctrica constante no tendrá problemas, pero si lleva su equipo a zonas aisladas, deberá transportar consigo una batería recargable.

Como es de esperar, por supuesto, un equipo automatizado posee un costo muy superior a un equipo del mismo diámetro sin automatizar. Esto dependerá del presupuesto y preferencias de cada observador.

Un telescopio automatizado le permitirá observar gran cantidad de objetos por noche, pero su costo es más elevado.

 

Fotos con Telescopio

La fotografía astronómica es una actividad en la cual se utilizan toda una serie de técnicas que van más allá de simplemente tener un telescopio y una cámara. Si dentro de los intereses que posee al desear adquirir un primer telescopio se encuentra como meta la de realizar astrofotografías, deberá pensar en varios factores.

Si se limitará a la fotografía planetaria y lunar, se pueden utilizar una variedad de cámaras, desde webcams y cámaras digitales compactas, hasta réflex digitales. En este caso, la condición necesaria es que el telescopio sea la suficientemente robusto como para soportar el peso de la cámara. Luego cada podrá explorar y desarrollarse en las diferentes técnicas de adquisición y procesamiento.

Si el interés principal pasa por la fotografía de cielo profundo (cúmulos de estrellas, nebulosas, galaxias) los requerimientos técnicos son más exigentes: el telescopio debe ser capaz de seguir a los objetos a fotografiar, por tanto se necesita una montura con motor de seguimiento. La montura requerida es la ecuatorial, ya que aunque las monturas altacimutales con motor en ambos ejes pueden realizar el seguimiento, este tipo de sistema no es útil para fotos de larga exposición. A su vez, para que la montura ecuatorial cumpla con su función principal, y sobre todo para astrofotografía, debe ser alineada cuidadosamente y brindar gran estabilidad a todo el equipo utilizado sobre ella. La cámara requerida para la adquisición de las imágenes debe brindar tiempos de exposición prolongados. Tenga en cuenta que la astrofotografía de cielo profundo es una actividad técnicamente exigente y las fantásticas fotos que usualmente se ven publicadas en sitios web y publicaciones impresas fueron logradas gracias a instrumental de alto nivel, cámaras especializadas y técnicas de procesamiento digital.

Si se ha iniciado recientemente en la astronomía y sobre todo si nunca tuvo un instrumento para observar, quizá desee en primer término observar visualmente para luego, llegado el caso y según sus intereses, incursionar en el tema de la astrofotografía.

La fotografía astronómica es una disciplina técnicamente exigente en la cual se requieren accesorios e instrumental más especializado.

 

Calidad vs. Costos

En lo que a instrumental astronómico se refiere, se suele dar la condición de que la calidad se paga: a mayor calidad, mayor el costo, y difícilmente un equipo nuevo curiosamente barato sea de calidad rescatable. Si su presupuesto no llega a un equipo con los mínimos consejos expuestos, quizá pueda considerar la opción de los binoculares. Son instrumentos prácticos y aunque la calidad también se paga, un buen binocular suele conseguirse al costo aproximado de un telescopio pequeño de baja calidad.

Si tiene la posibilidad, intente contactarse con grupos de aficionados o acérquese a observaciones públicas donde pueda ver por diferentes telescopios. Esto le dará una buena idea de las diferentes opciones y lo pondrá en contacto con las diferentes posibilidades a nivel local (comercios en su zona que puedan proveer de un equipo de calidad)

En general, la calidad se paga: un instrumento de mayor calidad y tamaño tendrá un costo más elevado.

 

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Astronomía Sur - Todos los derechos reservados - Actualizada: 16.10.2011