Lo peor de la primavera son las nubes altas y este año las hemos sufrido más que ninguno (quizás porque nos hemos dedicado a comprar de todo :-) Así que a las primeras oportunidades de cielo decente, realizamos una salida. Aquí contamos la que se hizo en el día laborable del 21 de junio de 2006.
Crónica de Mª Reyes
«En lo referente al encuentro y salida ayer deciros que al final quedamos para salir desde Puerta Triana: José Ignacio, Isra y yo, el resto tuvo problemas al final. Salimos pues a buena hora hacia el sitio propuesto: Real de la Jara.
Paso directamente a comentaros mi noche de observación pues los antes mencionados, ya escribirán sus impresiones:
Llegamos aún con luz diurna; teníamos buena visibilidad al N. y al E. Algunas interferencias de árboles y montículos en el S. y O. La temperatura, ¡¡extraordinariamente buena!!, hasta un poco antes de la recogida -fuerte viento- que fue sobre las 3:30 . Las condiciones de oscuridad del sitio muy buenas; transitado sólo por dos turismos que ya bien avanzada la noche nos dieron un sustillo (estábamos casi a pie de carretera), por lo que decidimos poner el triángulo de señalización.
Se hacía visible casi en el zenit al llegar, Júpiter y al poco tiempo de la puesta total del sol, empezamos a distinguir a Mercurio, Marte y Saturno. Silencio casi absoluto, sólo el zumbido de los mosquitos (Aután al canto); nuestra charla y comentarios y muy de madrugada, los graznidos de algún pájaro que se alejó pronto.
Mi Observación: A ojo pelado lo básico para orientarme, la Polar, la Osa, la Lira, Escorpio (estaba casi entero).
Ya con los prismáticos, paseo obligado por Júpiter y recuento de Io, Europa, Calixto y Gamínedes.
Apunté luego a Antares, distinguiéndole un bonito color anaranjado. Algo más bajo, a la derecha pude ver, creo, M-4. Los otros Ms que por la zona hay, aún no pude enfocarlos, pero tengo el verano para seguir intentándolo. Pasé luego a Sagitario (tanto éste como los anteriores estaban a una altura bastante cómoda) y conseguí localizar por encima del vértice superior a M-20 y M-21. Y en estos menesteres estaba, cuando Isra anunció que el cuadrado de Pegaso estaba fuera casi al completo. Nos señaló el asterismo de Andrómeda y a partir de ahí púseme a localizar la Galaxia del mismo nombre o M31, que conseguí con algún trabajillo, pues el viento que ya soplaba, soplaba también el láser con el que me ayudo (practiquísimo este artilugio para fijar la dirección a través de los prismáticos).
Aparte de esta mi propia observación, claro está que también la hice con Isra y José Ignacio, ambos quitando y poniendo diferentes oculares (este último estaba contentísimo con los que había comprado y estrenaba), localizaban con más detalles los planetas comentados y un montón de objetos Messier y otros...
Aunque ya todos le conocéis, he de decir que Isra era una fuente de todo tipo de información que, de mil amores, nos instruía, comentaba y amenizaba cada cosa que le solicitábamos o se le ocurría. Estas lecciones en vivo y en directo son las más didácticas y provechosas que se puedan tener. Gracias, te prometo que la constelación de Andrómeda no se me olvidará en el futuro. También tuvimos una pequeña sesión fotográfica que, cuando la monte en la página, enviaré el enlace.
Y si todo lo escrito puede parecerle a alguno un buen gazpacho, pues tiene razón, porque en la sesión gastronómica (mientras esperábamos la oscuridad total) compartimos uno, que no sé si bueno, pero bien fresquito sí que estaba pues a pesar del calor del primer día del verano, el hielo se mantuvo por un buen tiempo. La hora de la vuelta quizá se apuró un poco. El sueño casi nos tenia vencidos a la llegada a Sevilla, e Isra las habrá pasado moradas para levantarse al trabajo dos horas después.
¡Ea, pues aquí están mis impresiones!. María Reyes.»

Crónica de José Ignacio
«La salida de anoche a Real de la Jara fue, en mi modesta opinión, la mejor hasta el momento. Vaya logro, pensaréis, si cada salida es mejor siempre que las anteriores... Si, es cierto, pero es que esta fue inolvidable por muchos motivos. Todo era perfecto. Os intentaré transmitir algunos de esos momentos mágicos.
Antes de bajarnos del coche de Isra (sí, Isra, esa persona que no necesita dormir para trabajar al día siguiente), ya nos habíamos llevado más una sorpresa agradable: el intenso olor a campo que nos alegraba el olfato y los pulmones, y un pequeño zorro que se cruzó en la carretera. Para mí fue toda una experiencia, ya que era la primera vez que veía un zorro.
El sitio donde plantamos nuestros cacharros parecía un carril que no era transitado, pero sólo lo parecía, porque como dijo María Reyes nos llevamos más de un susto...
Mientras montábamos nuestros equipos, a eso de las 10 de la noche del día más largo del año, ya empezó el espectáculo: Marte y Saturno en conjunción. Fue bastante impresionante ver al auténtico señor de los anillos en mi "pequeñín" de 114 sobre un fondo azul, hasta ahora sólo lo había visto en la noche. Y también fue la primera vez que nos presentaron a Marte y un servidor. El tono rojo-anaranjado de Marte era precioso, ya con esas dos primeras imágenes me sentí totalmente satisfecho por haber comprado mis nuevos oculares, y eso que aún quedaba lo mejor. Ayer aprendí que no hay telescopio malo, sino mala colimación y malos oculares.
Despúes de dedicarle un buen rato a ambos planetas, pasé al inmenso Júpiter, que fue el primero que se vió en la tarde. Desde hace unas noches, que estuve bastante tiempo "en conjunción" con él, ya era como si fuera un viejo amigo de hace mucho tiempo, ya nos conocíamos. Pero aún así, a un amigo siempre le dedicas tu tiempo con todo el gusto del mundo. Mientras empezaban a salir más y más estrellas (que nos hacían decir continuamente que se avecinaba un cielo de escándalo), allí seguía con mi amigo "Jupi". Desde el Visac de Isra empezamos a jugar con los nuevos filtros (que por supuesto están a vuestra disposición cuando queráis), y fue en ese telescopio donde Júpiter decidió que ya teníamos la suficiente confianza el uno en el otro como para mostrarme un secretito que reserva para sus amigos: su gran tormenta o mancha roja. In-cre-í-ble. Pensaba que se vería oscura, pero no: era un círculo blanco que cortaba una de las dos principales bandas oscuras. Qué gran verdad es eso de que la astronomía es paciencia: si le dedicas unos minutos, empiezas a apreciar detalles. Es como si estuvieran escondidos, y sólo si le dices al planeta mediante tu paciencia algo así como: "venga, confía en mí, que soy del bando de los buenos, de los que esperan", se decide a mostrarse en todo su esplendor. Me gustó mucho las diferencias en los contrastes que proporcionaban los filtros, en particular el azulado, que daba la sensación de ser una imagen más natural que el resto.
En ese momento de la noche ya teníamos el mejor cielo que he visto en mucho tiempo. Incluso se apreciaban zonas oscuras dentro de la vía láctea con una tonalidad distinta a la de otras zonas oscuras, debido a partículas que impiden el paso de la luz (gracias por la explicación, Isra). Un cielo tan precioso que hasta se veían a simple vista M13, el doble cúmulo de Perseo, varias nebulosas en Sagitario... Ese era el momento idóneo de pasar de los planetas al cielo profundo, y poner a prueba mi pequeñín, ver hasta dónde podía llegar. Y llegó "hasta el infinito y más allá", como diría aquél: M13, M57, M20, M21, Andrómeda... todas con una calidad que no me podía imaginar. Por cierto, qué gran cantidad de "cosas interesantes" hay en Sagitario.
Nunca pensé ver con mi telescopio la nebulosa del anillo (ni siquiera me creía capaz de encontrarla), y allí estaba. ¿Cómo un tubo de metal con unos espejos y una pequeña pieza redonda llena de cristalitos puede hacer que mi ojo vea semejante espectáculo? Es más, ¿cómo se explica que tengamos esas barbaridades (porque son eso, barbaridades) encima nuestra y haya tanta gente que ni siquiera lo sepa? Siento que el cielo me está obsesionando más y más, y es que cuando ves cosas como M57 (impactante), M13 (preciosa) o Andrómeda (para no olvidarla nunca), aparecen sensaciones que nada de lo que hay por aquí es capaz de provocar, y totalmente imposibles de controlar.
Podría hablar de que la noche era muy buena (ni pizca de frío), o de estoy muy contento con el resultado de los plossl, o de lo a gusto que me encontraba acompañado por María Reyes e Isra... pero me quedo con esas 3 imágenes que inevitablemente llevaré grabadas para toda la vida y que vi perfectamente a través del chiquitín.
Ah, aunque todo eso no es nada comparado con el gazpachito que hizo María Reyes... ;)
Bueno, como veo que esto está quedando demasiado tocho, me voy a ir despidiendo ya. Por supuesto, ya estoy deseando volver... Es curioso lo que ocurre con los monos estos: cuanto más caprichos les das, con idea de que se vayan, más grandes se hacen los condenados... jeje...
Un saludo, José Ignacio.»
Crónica de Isra
«Tras estás dos magníficas crónicas paso a comentaros lo que fue la noche para mí, lo intentaré dividir en apartados para aclararme un poco más:
El viaje.
El viaje hasta llegar al sitio de observación fue muy agradable, y la idea de venirnos en un solo coche magnífica, pues pudimos ir conversando todo el camino. Durante este viaje fue cuando nos reveló José Ignacio que había adquirido unos nuevos oculares junto con filtro y barlow. Algo totalmente necesario y que, como habéis leido, le está empezando a dar las primeras satisfacciones. También hablamos de colimación y eso me recordó que mi Visac seguía descolimado (tras un intento infructuoso de colimarlo que hice en Sevilla). Era de las primeras cosas que haría nada más llegar.
El viaje duró una hora y cuarto exactamente, y fuimos primero al lugar de observación que aparece en la web. No obstante, para poder evaluar un lugar más cercano que habíamos visto con anterioridad al original, decidimos observar desde otro sitio. Este nuevo lugar tiene la pega de que es la entrada a un camino de tierra que acorta varios kms en la llegada a Real de la Jara desde Cazalla de la Sierra. Por lo tanto todo el que viene desde Cazalla (que son pocos) y conocen el atajo (que suelen ser todos) van por este camino de tierra, yo pensé que era un camino rural que conduciría a fincas o qué se yo, y sin embargo es usado como carretera comarcal. Por ello NO LO RECOMENDAMOS, para futuras observaciones. A pesar de ello, el lugar es muy bonito. José Ignacio ha sabido transmitir con toda exactitud el placer de encontrarnos en mitad de la sierra, y como broche, desde el mismo lugar de observación se veía, en la lejanía a Sta Olalla de Cala con sus magníficas murallas. Por un lado era hermoso observar el pueblo tan lejano, pero por otro era un engorro la CL que provocaba, en fin, sentimientos encontrados. Por último destacar la presencia de los mosquitos que hasta bien entrada la madrugada nos estuvieron molestando.
Los preparativos para la observación.
La observación parecía que iba a ser todo un éxito. Al poco de llegar Júpiter aparecía muy radiante anunciándonos que el reinado de la noche se acercaba. El frescor de la tarde nos ayudaba a sentirnos cómodos y a no requerir de ningún abrigo. Y poco a poco las estrellas más brillantes iban haciendo su aparición. José Ignacio montó en un segundo su equipo y gracias a esta celeridad pudo disfrutar (pudimos disfrutar) de Saturno sobre un fondo azulado (precioso). La alineación Marte-Saturno-Mercurio era un bello espectáculo mientras esperábamos la llegada de una mayor oscuridad. Nada más apareció la estrella polar hice el alineamiento del telescopio y me puse a colimarlo. Gracias a la ayuda de José Ignacio con su laser pude colimar el secundario en muy poco tiempo. Pero al estar éste colimado, el primario aparecía descolimado. Así que colimé el primario, el resultado fue gratamente satisfactorio. El seeing no me parecía malo, quizás de 4 como mucho, pero a bajos aumentos las estrellas se veían puntuales, puntuales. Y para celebrarlo MªReyes sacó un exquisito gazpacho, muy fresquito, que nos dió energía para toda la noche. Fue todo un detalle, así como la precaución que puso en encender lo mínimo la linterna y preguntar por si molestaba su luz.
La observación.
Una vez colimado el Visac y cómo aún no había oscuridad total, me puse con Júpiter, deseaba comprobar el seeing y la planetaria es muy bueno para ello. Cómo José Ignacio estrenaba filtros de colores vimos a bien evaluarlo con el Visac y ambos compartimos criterio, el filtro azul era el más bello para Júpiter, una imagen muy sugerente y bella. Cada vez me sorprendo más de los detalles que se pueden llegar a alcanzar en Jupiter, todo un gustazo para ser contemplado desde la ciudad.
Cuando la noche se puso más oscura pasé al primer objetivo, evaluar la máxima magnitud que podía alcanzar el Visac. Era una propuesta de Ángel Huelmo a la lista de observación visual, y para ello había que observar M57 a máximo aumento y ver que estrellas se distinguían. Lo cierto es que me costó mucho más trabajo del que esperaba. Usé el ocular de LV 9mm lo que me daba 200x justitos (podría haber usado el de 7mm pero no caí, jo que fallo más tonto). Empecé la observación de M57 a la 1:00 y la terminaría sobre las 2:30, al principio jugué un poco con oculares de menos aumento (T22 y T16), pero después ya pasé al definitivo LV 9mm. El MALE de la zona era 6.5 (tenía que haberme preparado que estrellas buscar y al final, al llegar a mi casa comprobé que estaba mirando en una zona con pocas estrellas de magnitud entre 6.5 y 7, otro fallo, con lo que la más debil era de 6.5 pero es que la siguiente era de 7.01 y esa ya no la veía).
Al principio simplemente me dediqué a observar y a relajarme. Cuando me puse el "parche" en el ojo, y llevaba mis buenos 20min mirando, fue cuando creí que lo veía mejor, pero tenía una duda interna. ¿Encendía la linterna e intentaba dibujarla?¿o continuar a ver si veía mejor? Y ante esto una sorpresa... Opté por encender la gastada linterna ya que pensé que, aunque perdería magnitudes, al menos dejaría constancia de lo que veía (sino lo olvidaría, como realmente me ha pasado). Pero mi sorpresa fue, que al encender la linterna y comenzar a dibujar, cuando volví el ojo al ocular, en vez de haber perdido magnitudes de visión, me parecía que las ganaba rápidamente Yo pensaba que perdería visión y tendría que esperar unos minutos (5 ó 10) hasta recuperarla, pero ni mucho menos. En cuestión de segundos veía más claramente que antes... Quizás fuese porque al dibujar relajaba un poco más el ojo, o lo distraía con otra imagen, lo cierto es que, cuando volvía al ocular, volvían a resaltarse aquellas cosas que más me llamaban la atención (en este caso las estrellas más débiles). El hecho es que en vez de perder visibilidad por dibujar (o mejor dicho por encender un segundo la linterna) la mantenía o incluso ganaba un pelín más, al volver al ocular, y dejar pasar unos pocos segundos. OJO -> no me deslumbraba la linterna, creo que si hubiera estado deslumbrado la primera reacción al volver al ocular hubiera sido no haber visto nada. En fin que a pesar de todo ello, y de las ganas que le puse, estaba bastante cansado y no dibujé todo lo que veía, sino aquellas estrellas que me sirvieran de referencia, para poder situar el dibujo, y las más débiles.
Una vez cumplido este objetivo estaba demasiado cansado para ir a por galaxias débiles, así que, aprovechando la compañía, me dediqué a buscar y enseñar algunos objetos muy bellos.
El primero fue M13 que aparecía espectacular en el Nagler T16, le siguió M80, el cual apareció por casualidad al ir buscando M4. Ambos preciosos, el primero es un cúmulo cerrado pequeñito que aparecía con una nitidez increible y el segundo un cúmulo abierto con estrellas de la misma magnitud que lo hace muy uniforme y bello. En ese momento me dí cuenta que las estrellas se veían mejor de lo que lo había estado viendo con antelación y fue José Ignacio quien nos dió la explicación de lo que ocurría, según las predicciones estábamos en la franja horaria con mejor seeing. Cosa que confirma la bella imagen de M80 y de Antares que destacaba intensamente del oscuro fondo negro, qué cosa más bonita!!!! (y eso que es una simple estrella).
Tras estas satisfacciones pasé a M17, la nebulosa del Cisne, era magnífica con un fondo tan estrellado y con tanto detalle. Sin embargo esa noche me apetecía mirar cúmulos globulares y pasé a M20, el espectacular cúmulo globular de Sagitario. Tras disfrutarlo por unos instantes pasé al doble cúmulo de Perseo que en el T22 entra completo y esun espectáculo que no se puede dejar pasar, y finalmente M31, junto M32 y un poquito más alejada M110. ¿Qué decir? un broche estupendo para una noche tan fantástica. Bueno solamente destacar la belleza de la vía Lactea sobre un fondo negro, y la diferencia de tonos negros en el cielo (en aquellos lugares dónde existen nubes de polvo y dónde no, en la misma vía láctea), era todo un placer contemplarlo.
Israel»