Nocturlabio

Página de Astronomía de

Julio César Monge Bravo

 

 

Binoculares Canon 10X30 IS

Estabilizados

(2006)

 

 

   

Siempre me había atraído la tecnología empleada por la estabilización de imágenes, tanto en binoculares, como en objetivos fotográficos. Está basada en micromotores que actúan sobre un pequeño prisma interpuesto entre el objetivo principal y los prismas traseros (porros), detectando el movimiento y efectuando las correcciones en tiempos mínimos para conseguir una visión estable. Está pensado para minimizar la vibración de nuestro pulso, lo que hace con mucha efectividad. Los movimientos más bruscos se suavizan, pero no desparecen, lógicamente. El estabilizar sólo entra en acción cuando se mantiene presionado un pulsador en la parte superior del cuerpo del binocular (en otros modelos sólo es necesario una pulsación para conectar/desconectar).

Aunque existen varios fabricantes que ya llevan muchos años incorporando la estabilización de imagen en sus productos, Canon tiene críticas muy favorables en su serie de binoculares estabilizados. Animado por una promoción que recibí al comprar la cámara digital (Canon 350D), me decidí por el modelo 10X30 IS.

Es uno de los modelos más sencillos de la serie IS de Canon, pero no por ello rinde a bajo nivel. La óptica es más que aceptable, sobre todo por los increíbles recubrimientos que utiliza el fabricante (Spectra Coatings), que hacen del binocular una herramienta sorprendente, sobre todo en la observación de la naturaleza. Existen versiones de óptica de alta calidad, identificables por la letra “L” en el modelo del binocular. Estas versiones incorporan vidrios de baja dispersión (denominados UD por Canon). No obstante, los binoculares sin la clasificación “L”, como el 10X30 IS, montan lentes aplanadoras de campo y ópticas excelentes. La sensación de tridimensionalidad en objetos terrestres es impactante.

En 2007 se me planteó la posibilidad de un viaje al hemisferio sur. Como buen aficionado a la astronomía, me apetecía compatibilizar el viaje con alguna observación de los cielos australes que, hasta esa fecha, no había tenido oportunidad de contemplar.

A la vista de las limitaciones de peso y dimensiones que las compañías aéreas imponen y de los muchos traslados comprendidos en el viaje, ninguno de mis equipos me parecía adecuado en ese momento. La necesidad de transportar siempre un trípode se convertía en un problema a la hora de moverse por aeropuertos, donde siempre pueden surgir problemas con estos accesorios. Un binocular era el equipo más adecuado para este viaje, lo que, unido a la posibilidad que otorgaba el estabilizador de eliminar el transporte del trípode, me animó a elegir este modelo de Canon.

Aunque pueda pensarse que su uso para astronomía está muy limitado por su tamaño y abertura, sus 3 cms. de lente alcanzan para objetos extensos, de los que no está desprovisto el cielo sur: nebulosa Eta Carina, saco de carbón, joyero, nubes de Magallanes, etc. Bajo cielos oscuros y utilizando la estabilización, las vistas de la Vía Láctea en el cielo austral son espectaculares. La percepción del número de estrellas parece mayor debido al efecto positivo que tiene el estabilizador, ayudando al ojo a ganar en profundidad. Incluso algún revisor del producto llega a comparar su rendimiento con un binocular 7X50 convencional.

No es un binocular estrictamente recomendable para astronomía por su limitada abertura. Siempre que sea posible, hemos de buscar aberturas mayores, como mínimo 50mm. Su ventaja es que nos permite prescindir del trípode y se convierte en el equipo astronómico “ultraportable”, casi de bolsillo, que podemos llevar encima en todos nuestros desplazamientos.

 

Binoculares Canon 10X30 IS estabilizados

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