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La
condensación de la humedad que contiene el aire es un fenómeno con el que es
necesario contar desde el punto de vista de la observación astronómica. ¿A
quién no le ha sucedido que en noches frías se perciben las estrellas y
objetos brillantes rodeados de extraños halos?. Este desagradable efecto
está causado por algo tan común como la condensación de la humedad contenida
en el ambiente. En principio, resulta molesto porque limita la observación,
pero también puede resultar peligroso en tanto que nuestro sistema óptico
acumula pequeñas gotitas de humedad que podrían llegar a dañar las capas
antirreflectantes exteriores de esta óptica.
Nunca debemos intentar
limpiar estas gotitas, debemos dejar que se evaporen en un ambiente más
cálido.
Inevitablemente, hay que plantearse luchar contra la condensación.
La
condensación se produce cuando el aire cargado de humedad entra en contacto
con una superficie que tiene una temperatura igual o inferior a la conocida
como temperatura
de rocío (en
inglés dew-point). En ese momento, el aire se satura de humedad y se
desprende de ella depositándose sobre esa superficie. La temperatura de
rocío puede conocerse a partir de la temperatura ambiente y la humedad
relativa del aire. Estos parámetros pueden medirse con la mayoría de las
estaciones meteorológicas que existen en el mercado, por lo que no está de
más llevar una pequeña estación o incluso una sonda exterior que nos
facilite esta información. Existe una fórmula que calcula la temperatura de
rocío a partir de estos dos datos. He introducido esta
fórmula en una hoja
de cálculo que se puede descargar pulsando aquí.
Aunque no voy a profundizar en este tema, debemos saber que la temperatura
de rocío siempre será menor que la temperatura ambiente en función del
porcentaje de humedad relativa del aire. De esta forma, cuando el porcentaje
de humedad relativa alcance el 100% la temperatura de rocío será igual a la
temperatura ambiente. Esta no es más que una forma de aproximarnos al
principio físico que regula el comportamiento de la humedad contenida en la
atmósfera. No obstante, no nos sirve para luchar eficazmente contra la
condensación. Para ello, hemos de emplear algunos medios a nuestro alcance:
1.
Si no queremos hacer ningún desembolso para combatir este fenómeno o nos
molesta durante pocas noches al año porque tenemos un clima seco, bastará
con que sepamos
anticipar cuál será la temperatura de rocío y retirar nuestro equipo a una
estancia más cálida
en el momento en que preveamos que comenzará la condensación. También
podemos emplear instrumentos tales como secadores de pelo a baja potencia
para enviar aire caliente a cierta distancia sobre las superficies más
problemáticas (corrector, espejo, oculares, etc.). Para ello, tendremos que
encontrar la forma de medir la temperatura de nuestro telescopio, a ser
posible de la lente, espejo o menisco corrector mediante un termómetro o
sonda de temperatura.
2.
Existen
dispositivos comerciales que generan calor
a partir de una corriente de 12V (baterías de automóvil) sobre una cinta que
en su interior contiene resistencias. Esta cinta nos facilita aplicar el
calor directamente sobre la parte del telescopio más sensible. Normalmente,
se aplicarán los calentadores sobre la lente, espejo o menisco corrector y
sobre los oculares, existiendo también accesorios específicos para los
buscadores, Telrad,
etc. El problema de estos equipos es que consumen bastante energía y
estaremos obligados a alimentarlos a través de la corriente eléctrica de
220V (con un transformador) o bien con la batería del coche (vigilando su
nivel de carga para que nuestro vehículo arranque a la mañana siguiente).
Los últimos modelos en el mercado consiguen ahorrar energía comparando la
temperatura ambiente con la temperatura del objeto, manteniendo ésta última
por encima de la temperatura de rocío. Personalmente, utilizo el modelo
clásico inventado por la compañía
Kendrick en Canadá que permite controlar cuatro calentadores
simultáneamente y que es térmicamente eficiente (conecta y desconecta
automáticamente los calentadores). Mi opinión es que no es necesario un
aparato excesivamente sofisticado, ya que el uso del calentador suele
limitarse a pocas noches al año.
3.
La alternativa más económica aunque no completamente satisfactoria se basa
en una cubierta
protectora de la
lente o menisco corrector mediante un material que retrasa la formación de
humedad en esta parte tan sensible del telescopio. Su desventaja es que no
combate realmente la condensación, sino que tan sólo la retrasa y que no
permite actuar sobre los oculares. Su ventajas son su bajo coste, la no
dependencia de energía eléctrica y su efectividad en la eliminación de
reflejos de luces exteriores. Personalmente utilizo el extendido
Astrozap
flexible que me aporta
algo de tiempo extra de observación y se transporta cómodamente.
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Cubiertas flexibles de
la marca Astrozap de material
plástico
con Velcro, que se fabrican en todas las medidas

Cintas calentadoras
Dew-Not compatible con
los modelos de controladores más
extendidos

Controlador con 4
salidas de Kendrick
Astro Instruments |