Nocturlabio

Página de Astronomía de

Julio César Monge Bravo

 

 

Sistemas anti-condensación

Temperatura de rocío

 

 

   

La condensación de la humedad que contiene el aire es un fenómeno con el que es necesario contar desde el punto de vista de la observación astronómica. ¿A quién no le ha sucedido que en noches frías se perciben las estrellas y objetos brillantes rodeados de extraños halos?. Este desagradable efecto está causado por algo tan común como la condensación de la humedad contenida en el ambiente. En principio, resulta molesto porque limita la observación, pero también puede resultar peligroso en tanto que nuestro sistema óptico acumula pequeñas gotitas de humedad que podrían llegar a dañar las capas antirreflectantes exteriores de esta óptica. Nunca debemos intentar limpiar estas gotitas, debemos dejar que se evaporen en un ambiente más cálido. Inevitablemente, hay que plantearse luchar contra la condensación.

La condensación se produce cuando el aire cargado de humedad entra en contacto con una superficie que tiene una temperatura igual o inferior a la conocida como temperatura de rocío (en inglés dew-point). En ese momento, el aire se satura de humedad y se desprende de ella depositándose sobre esa superficie. La temperatura de rocío puede conocerse a partir de la temperatura ambiente y la humedad relativa del aire. Estos parámetros pueden medirse con la mayoría de las estaciones meteorológicas que existen en el mercado, por lo que no está de más llevar una pequeña estación o incluso una sonda exterior que nos facilite esta información. Existe una fórmula que calcula la temperatura de rocío a partir de estos dos datos. He introducido esta fórmula en una hoja de cálculo que se puede descargar pulsando aquí. Aunque no voy a profundizar en este tema, debemos saber que la temperatura de rocío siempre será menor que la temperatura ambiente en función del porcentaje de humedad relativa del aire. De esta forma, cuando el porcentaje de humedad relativa alcance el 100% la temperatura de rocío será igual a la temperatura ambiente. Esta no es más que una forma de aproximarnos al principio físico que regula el comportamiento de la humedad contenida en la atmósfera. No obstante, no nos sirve para luchar eficazmente contra la condensación. Para ello, hemos de emplear algunos medios a nuestro alcance:

1. Si no queremos hacer ningún desembolso para combatir este fenómeno o nos molesta durante pocas noches al año porque tenemos un clima seco, bastará con que sepamos anticipar cuál será la temperatura de rocío y retirar nuestro equipo a una estancia más cálida en el momento en que preveamos que comenzará la condensación. También podemos emplear instrumentos tales como secadores de pelo a baja potencia para enviar aire caliente a cierta distancia sobre las superficies más problemáticas (corrector, espejo, oculares, etc.). Para ello, tendremos que encontrar la forma de medir la temperatura de nuestro telescopio, a ser posible de la lente, espejo o menisco corrector mediante un termómetro o sonda de temperatura.

2. Existen dispositivos comerciales que generan calor a partir de una corriente de 12V (baterías de automóvil) sobre una cinta que en su interior contiene resistencias. Esta cinta nos facilita aplicar el calor directamente sobre la parte del telescopio más sensible. Normalmente, se aplicarán los calentadores sobre la lente, espejo o menisco corrector y sobre los oculares, existiendo también accesorios específicos para los buscadores, Telrad, etc. El problema de estos equipos es que consumen bastante energía y estaremos obligados a alimentarlos a través de la corriente eléctrica de 220V (con un transformador) o bien con la batería del coche (vigilando su nivel de carga para que nuestro vehículo arranque a la mañana siguiente). Los últimos modelos en el mercado consiguen ahorrar energía comparando la temperatura ambiente con la temperatura del objeto, manteniendo ésta última por encima de la temperatura de rocío. Personalmente, utilizo el modelo clásico inventado por la compañía Kendrick en Canadá que permite controlar cuatro calentadores simultáneamente y que es térmicamente eficiente (conecta y desconecta automáticamente los calentadores). Mi opinión es que no es necesario un aparato excesivamente sofisticado, ya que el uso del calentador suele limitarse a pocas noches al año.

3. La alternativa más económica aunque no completamente satisfactoria se basa en una cubierta protectora de la lente o menisco corrector mediante un material que retrasa la formación de humedad en esta parte tan sensible del telescopio. Su desventaja es que no combate realmente la condensación, sino que tan sólo la retrasa y que no permite actuar sobre los oculares. Su ventajas son su bajo coste, la no dependencia de energía eléctrica y su efectividad en la eliminación de reflejos de luces exteriores. Personalmente utilizo el extendido Astrozap flexible que me aporta algo de tiempo extra de observación y se transporta cómodamente.

 

Cubiertas flexibles de la marca Astrozap de material plástico

con Velcro, que se fabrican en todas las medidas

 

Cintas calentadoras Dew-Not compatible con

los modelos de controladores más extendidos

Controlador con 4 salidas de Kendrick Astro Instruments

 

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