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Este accesorio permite la visión a través de ambos ojos, como si de un
prismático normal se tratase. Aunque bastante caros, los cabezales
binoculares tienen bastante aceptación entre los aficionados, ya que ofrecen
mayor confort de visión y un efecto tridimensional
que aporta la mezcla que el cerebro hace de las dos imágenes percibidas por
cada ojo. También está comprobado que reduce en gran medida los posibles
defectos propios de cada ojo al combinar las imágenes de ambos. Es apropiado
para paliar en parte el
astigmatismo y los
"flotantes" o
pequeñas partículas orgánicas que flotan en interior del globo ocular y que
pueden llegar a apreciarse con pequeñas pupilas de salida.
En
realidad se trata de un juego de prismas similares a los de los binoculares
comunes con la diferencia de que existe una única entrada de luz a través de
una "nariz" central. Para que el rendimiento del cabezal sea el mejor
posible debemos buscar
la mejor calidad de los
materiales y la mayor
abertura libre posible.
Esta abertura (del anglosajón Clear Aperture) debemos medirla como el
diámetro del paso libre de la pieza de la "nariz" del cabezal. No obstante,
algunos cabezales también incorporan limitadores de campo (Field Stop)
en los porta oculares, por lo que habremos de tener esta circunstancia en
cuenta. Lo que significa esta limitación es que existirá
determinadas focales
largas de oculares que producirán "viñeteo"
en un cabezal concreto.
Esto depende del diseño del cabezal y del tamaño de los prismas interiores,
lo que, a su vez, determina el tamaño y el peso del aparato.
En
mi caso, he adquirido un cabezal de la marca
Burgess Optical fabricado en
China y que presenta una abertura libre de 24 mm (BV24).
Se trata de un modelo algo más avanzado que el primero que tuve, de
la misma marca, con abertura libre de 18,4 mm
(BV125) y que aporta, sobre éste último,
portaoculares con anillo
de compresión autocentrables.
Es un cabezal económico,
pero hay que contar que su abertura libre
provoca "viñeteo"
en oculares de 27 mm. tipo
Plössl (52º) y focales superiores,
aproximadamente. Esto no quiere decir que los oculares de focal más larga no
vayan a funcionar. Simplemente, perderemos grados reales de observación al
existir una sombra en el borde del campo. Realmente, pienso
que hay que considerar la diferencia de precio por este "viñeteo",
pues los modelos que tienen 26 mm
(Denkmeier) y 28 mm
(Baader Planetarium)
de abertura libre son varias veces más costosos. Además,
estos modelos superiores son más grandes y pesados debido al mayor
tamaño de sus prismas interiores. Los nuevos
cabezales modelo BV24 de
Burgess Optical incorporan vidrios BaK4 y recubrimientos
dieléctricos en el prisma separador del haz de luz.
Entre los inconvenientes principales de este tipo de accesorio, cabe
mencionar su elevado precio para las mayores aberturas, el limitación
de abertura que he comentado anteriormente, el mayor coste de
duplicar nuestro juego de oculares, la necesidad de equilibrar el telescopio
por su peso y la disminución en la luminosidad al
incorporar prismas en su sistema óptico. También hay que tener en cuenta que
en telescopios
reflectores y refractores, el corto recorrido de sus enfocadores no permite
llegar a foco con estos cabezales.
Para ello se venden por separado pequeñas lentes correctoras (parecidas
a las lentes de Barlow) que
aumentan el recorrido focal (normalmente no es necesario un aumento de 2X).
En telescopios de
tipo Schmidt-Cassegrain, el recorrido focal es suficientemente largo y no es
necesario emplear estas lentes correctoras.
El
problema de invertir más recursos en duplicar los oculares lo he solucionado
fabricando unos
adaptadores de aluminio para poder aprovechar los oculares intercambiables
de Miyauchi que
utilizo en el binocular BS77i. De esta
forma, ya dispongo de dos parejas de oculares de 14 mm. y 20 mm. de
gran calidad y de otro par de
oculares Plössl de 25mm. GSO, de
calidad media pero muy asequibles que he adquirido especialmente para el
cabezal binocular.
Otro uso muy recomendable para este equipo es la
observación binocular
del Sol. Es
realmente notable la sensación tridimensional que se consigue con el cabezal
montado en el PST de
Coronado utilizando la
lente correctora 1,3X de
Siebert Optics.
A
pesar de los inconvenientes, es una pieza que merece la pena por la
sensación visual que facilita. Muchos aficionados que prueban estos
cabezales nunca vuelven a observar con un solo ojo (llamado "modo cíclope").
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Cabezal binocular
BV24 de
Burgess Optical
con
juego de oculares de 25 mm.
Plössl

Oculares Miyauchi
estándar (20X) y Wide (30X)
junto con adaptadores de aluminio válidos
para transformar
el diámetro de los porta oculares del
BS77i al barril de 1,25"
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