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La
popularización de las nuevas tecnologías digitales ha hecho que las cámaras
fotográficas analógicas pasen a un segundo plano en astrofotografía. Hace unos
años todavía eran la alternativa a las especializadas y carísimas CCDs.
Pero, hoy día, las cámaras digitales, que ya incorporan chips CCD o CMOS de
bajo ruido, han batido a la fotografía analógica.
No
obstante, todavía podemos sacarle buen rendimiento a nuestra antigua cámara
fotográfica de carrete de 35 mm. Los dos inconvenientes fundamentales de
este tipo de fotografía, en mi opinión, son la complejidad del mundo de las
emulsiones fotográficas y la necesidad de un enfoque y seguimiento de
precisión. Esto último también es un grave problema a salvar en la
fotografía digital y CCD.
Si
no queremos profundizar demasiado en el mundo de las películas fotográficas
hipersensibilizadas, podemos utilizar alguna de las emulsiones existentes en
el mercado con buenos resultados. Lo más recomendable es utilizar
diapositivas en color. El por qué de las diapositivas radica en que, si no
tenemos equipo de revelado, los laboratorios harán un trabajo más correcto
con una diapositiva que con un negativo. Las más utilizadas por los
aficionados son
Kodak Elite Chrome 200
y
Kodak Professional Ektachrome E200.
Personalmente, utilizo la primera con la Luna y tiene buen rendimiento.
Podemos considerar posteriormente la posibilidad de escanear y procesar las
diapositivas que hayan producido un resultado correcto.
Para utilizar la cámara con un telescopio, sólo necesitaremos un adaptador
del tipo T.
También podremos utilizar directamente la cámara fotográfica con sus propios
objetivos, montándola sobre nuestro telescopio con las monturas llamadas
piggy-back. Para la tarea de enfoque es absolutamente crucial contar con
una pantalla de enfoque transparente. Olympus las comercializa todavía bajo
las denominaciones 1-8 y 1-12, aunque ya es muy complicado encontrarlas. No
debemos olvidar, como elemento fundamental, el disparador de cable, que
minimizará las vibraciones propias del disparo de nuestra cámara. Además,
y para completar el equipo astrofotográfico, conviene buscar un visor de 90º
que nos facilite la observación por la ventana de la cámara con comodidad y
con algunos aumentos. También la marca Olympus tiene un accesorio conocido
como Varimagni que cumple esta misión.
Mi
cámara fotográfica es una
Olympus OM-10
adquirida en 1989. Es un modelo de los llamados semiautomáticos, ya que
ajustando la abertura calcula la velocidad necesaria del obturador.
Es lo que se conoce como prioridad a la abertura. Para trabajos fotográficos
normales, en luz de día, su funcionamiento es excelente. Además, admite todos
los accesorios de la serie OM de Olympus.
No es la más indicada para astrofotografía, ya que la pantalla de enfoque no
es transparente ni intercambiable, como ocurre en modelos de superior
calidad (Olympus OM-1, por
ejemplo).
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Olympus OM-10 con
adaptador manual

Olympus OM-10 con
teleobjetivo catadióptrico
de 500mm. f/8, duplicador 2X y motor de arrastre.
Esta
configuración es muy adecuada para
la
fotografía de eclipses

Cámara fotográfica
montada en piggy-back
sobre un telescopio
Meade LX200

Cámara fotográfica
SLR montada sobre un adaptador T |