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Las
cámaras dedicadas a fotografía astronómica de cielo profundo se conocen
generalmente como
CCDs,
si bien el término corresponde a un tipo de sensor o captador electrónico
llamado Charge-Coupled Device. Hoy son sobradamente conocidos debido
a la popularización de las cámaras fotográficas digitales. No obstante,
existen cámaras dedicadas a astrofotografía basadas en otra tecnología
llamada CMOS
(Complementary
Metal Oxide Semiconductor).
Para simplificar, llamaré CCDs a todas las cámaras dedicadas a
astrofotografía, independientemente del tipo de chip en el que se basen.
Si bien hace algunos
años se trataba de un equipo prohibitivo por su precio, hoy día muchos
fabricantes han tomado la iniciativa de ajustar los precios extendiendo el
mercado a principiantes. Sobre todo, se nota la presión que ejercen las
cámaras reflex digitales dedicadas a todo uso por
su buen rendimiento en astrofotografía.
Las CCDs pueden
encontrarse en la mayoría de las ocasiones en versión
monocroma o color.
En principio, una CCD monocroma será más sensible que una CCD en color, lo
que nos ayudará a capturar detalles más débiles en menor tiempo. No
obstante, hoy en día, existen chips en color de elevada sensibilidad y buena
eficiencia que ahorran el engorroso proceso de realizar los cuatro tipos de
tomas diferentes para conseguir un resultado en color con una CCD monocroma:
luminancia, rojo, verde y azul, además de evitarnos la adquisición de los
correspondientes filtros R (Rojo), G (Verde) y B (Azul).
Es importante elegir
bien la cámara CCD. Para ello siempre tendremos que contar con el
tubo óptico
con el que pretendemos fotografiar el cielo. Es necesario hacer cálculos
teniendo en cuenta la
resolución angular del
telescopio y el tamaña del píxel del los chips en el mercado.
En la red existen multitud de aficionados que aconsejan adecuadamente a los
principiantes, así como software que ayuda a la elección de la CCD.
Las principales marcas
que tradicionalmente han fabricado cámaras
CCD dedicadas a
astronomía son
SBIG,
FLI, Starlight Xpress,
Artemis,
Apogee Instruments y
ATIK, entre otras. Estas
marcas se sitúan en casi todos los segmentos, pero fundamentalmente se
dedican a la alta gama con precios muy elevados. En segmentos de
iniciación,
podemos encontrar a Meade,
Orion y, recientemente, la
aparición de cámaras de fabricación China de bajo coste bajo la marca
QHY (en España bajo la marca
Lunático).
No tengo casi
experiencia en el uso de este tipo de cámaras, ya que recientemente he
adquirido el modelo de Meade
DSI Pro II.
El chip es de dimensiones reducidas y no incorpora refrigeración, pero es
una cámara de gran potencial para comenzar a aprender en este apasionante
mundo de la astrofotografía. La primera imagen de prueba se
puede ver aquí. Además, esta cámara es un excelente
accesorio para
autoguiado,
utilizando la caja de relés de
Shoestring (GPUSB) y contando con monturas con puerto compatible ST4 (LX200
y EQ6).
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Cámara
de iniciación CCD Meade DSI Pro II
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