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Colimar un
telescopio no es otra cosa que
alinear su sistema
óptico. Algunos
diseños de telescopio necesitan estar correctamente colimados, mientras
otros, en líneas generales, no pierden la colimación que se efectuó en la
fábrica. En el primer grupo se encuentran siempre los reflectores y los
catadióptricos del tipo Schmidt-Cassegrain y en el segundo grupo
podemos encontrar los Maksutov-Cassegrain y los refractores.
El
caso más evidente es el de los telescopios
reflectores newtonianos,
cuyos espejos primario y secundario deben encontrarse perfectamente
alineados para rendir adecuadamente. En este diseño, existe un punto central
en nuestro campo de visión que resulta óptimo, pero se pierde gradualmente
calidad a medida que nos alejamos del centro de dicho campo. Es así para
todo tipo de telescopios reflectores del tipo Newton y viene dado por la
forma parabólica del espejo primario, que introduce un error conocido como
"coma" que también podemos corregir en cierta medida. Además, si la
colimación no es óptima, vamos a obtener una imagen degradada y falta de
contraste.
Es
fácil que los telescopios reflectores pierdan la colimación con el
transporte
o incluso con los
cambios térmicos
durante la noche. Por
ello, es aconsejable revisar periódicamente la alineación de los espejos,
incluso durante la propia sesión de observación.
Para la colimación nos podemos valer de una serie de
herramientas
que nos ayudarán a alcanzar el punto óptimo:
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Ocular o tubo Cheshire:
se trata de un tubo de
visión que incorpora un retículo y un espejo diagonal. Es el instrumento
clásico más utilizado para colimar reflectores. Una vez situado en el
enfocador, conseguimos visualizar el espejo secundario, el espejo primario
(con su centro) y la cruceta del propio ocular. Se trata de centrar todos
los sistemas que tenemos a la vista, buscando formas concéntricas y
crucetas centradas. Actualmente utilizo la colimación Barlow-laser
y la utilidad de este instrumento se ha reducido únicamente al alineamiento
del espejo secundario con el enfocador. Para ello utilizo un tipo de
Cheshire llamado
"ocular concéntrico"
de 2" de la marca Spheretec. No lleva
cruceta, pero su retícula a base de círculos concéntricos sirve para el
mismo propósito y me resulta más cómodo que el Cheshire clásico.
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Colimador laser:
es un instrumento más moderno que introduce comodidad en el proceso de
colimación. Sin embargo, no sirve para realizar todo el
proceso de colimación, ya que puede resultar inexacto. No es más que un puntero
laser (también colimable) que envía un rayo de luz al camino óptico de la luz dentro del
sistema de espejos. Este mismo rayo tiene un retorno a una pantalla reticulada que
tenemos a la vista en el enfocador del telescopio. Cumple muy bien su misión
para efectuar retoques finos cuando tenemos razonablemente bien colimado el
equipo. Sin embargo, nos puede inducir a error si la colimación es muy
inexacta. En este caso, deberemos utilizar previamente el ocular Cheshire.
Una forma más adecuada de utilizar este colimador es utilizando una lente de
Barlow. Para el retorno ya no nos sirve la pequeña
pantalla del colimador y debemos fabricarnos una pequeña tapa para el
interior del enfocador con un orificio central que permita pasar el rayo
laser y que pueda ser vista desde la boca del telescopio. La tapa debe ser
blanca o clara porque vamos a recibir como retorno el haz de luz del laser
divergente junto con la sombra de la marca central del espejo primario
(normalmente un anillo). Situando la sombra en forma de anillo centrada en
el orificio que hemos practicado a la tapa, ya tenemos seguridad de una
colimación prácticamente perfecta sin que los movimientos del propio
colimador ni del enfocador afecten al resultado. Si no queremos fabricar
nuestro colimador laser, varias marcas comerciales ya lo fabrican con el
accesorio Barlow. Actualmente utilizo el colimador Barlow-laser de
Astrosystems proporcionado por la
marca Obsession en sus
telescopios Newtonianos.
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Autocolimador: el nombre no responde a la realidad, puesto que no realiza la tarea
"automáticamente". Símplemente se trata de un ocular que tiene un espejo en
su cara interior y un orificio para poder mirar al sistema óptico. Lo que
nos indica es cuando los espejos están correctamente alineados, ya que se
oscurece un área central de nuestra visión. Si los espejos no están
perfectamente colimados, veremos este círculo central iluminado. Debemos
utilizarlo para chequear el estado de la colimación, pero no es útil como
herramienta. Debemos recurrir, de nuevo, al ocular Cheshire o al
colimador Láser.
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Otros accesorios que resultan útiles para un telescopio reflector Newton son
los tubos
adaptadores. Con
estos adaptadores podemos conseguir utilizar todos nuestros
oculares o el cabezal
binocular, ya que aportan recorrido focal, bien
interior o exterior. En concreto, el adaptador de bajo perfil consigue que
los oculares penetren alrededor de 1/2 pulgada más en el sistema de enfoque.
También resulta de mucha ayuda un
ventilador
para refrigerar el
espejo primario. Debido a la necesidad de estabilidad térmica de este espejo
para que su rendimiento sea óptimo, tenemos que conseguir un equilibrio de
temperaturas entre el ambiente y el material de espejo (normalmente Pyrex).
Reduciremos bastante este tiempo de equilibrado térmico (Cooling Down)
si acoplamos este sencillo ventilador similar a los que llevan los
microprocesadores en un ordenador. Los grandes telescopios
Newtonianos incorporan siempre este ventilador de serie, como es el caso de
mi Obsession
18UC.
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Detalle
de la celda del espejo primario
del Obsession
18UC

Adaptadores de 2":
ultra-bajo perfil y barril de extensión |