Nocturlabio

Página de Astronomía de

Julio César Monge Bravo

 

 

Colimadores y otros accesorios

específicos para reflectores

 

 

   

Colimar un telescopio no es otra cosa que alinear su sistema óptico. Algunos diseños de telescopio necesitan estar correctamente colimados, mientras otros, en líneas generales, no pierden la colimación que se efectuó en la fábrica. En el primer grupo se encuentran siempre los reflectores y los catadióptricos del tipo Schmidt-Cassegrain y en el segundo grupo podemos encontrar los Maksutov-Cassegrain y los refractores.

El caso más evidente es el de los telescopios reflectores newtonianos, cuyos espejos primario y secundario deben encontrarse perfectamente alineados para rendir adecuadamente. En este diseño, existe un punto central en nuestro campo de visión que resulta óptimo, pero se pierde gradualmente calidad a medida que nos alejamos del centro de dicho campo. Es así para todo tipo de telescopios reflectores del tipo Newton y viene dado por la forma parabólica del espejo primario, que introduce un error conocido como "coma" que también podemos corregir en cierta medida. Además, si la colimación no es óptima, vamos a obtener una imagen degradada y falta de contraste.

Es fácil que los telescopios reflectores pierdan la colimación con el transporte o incluso con los cambios térmicos durante la noche. Por ello, es aconsejable revisar periódicamente la alineación de los espejos, incluso durante la propia sesión de observación.

Para la colimación nos podemos valer de una serie de herramientas que nos ayudarán a alcanzar el punto óptimo:

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Ocular o tubo Cheshire: se trata de un tubo de visión que incorpora un retículo y un espejo diagonal. Es el instrumento clásico más utilizado para colimar reflectores. Una vez situado en el enfocador, conseguimos visualizar el espejo secundario, el espejo primario (con su centro) y la cruceta del propio ocular. Se trata de centrar todos los sistemas que tenemos a la vista, buscando formas concéntricas y crucetas centradas. Actualmente utilizo la colimación Barlow-laser y la utilidad de este instrumento se ha reducido únicamente al alineamiento del espejo secundario con el enfocador. Para ello utilizo un tipo de Cheshire llamado "ocular concéntrico" de 2" de la marca Spheretec. No lleva cruceta, pero su retícula a base de círculos concéntricos sirve para el mismo propósito y me resulta más cómodo que el Cheshire clásico.

 

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Colimador laser: es un instrumento más moderno que introduce comodidad en el proceso de colimación. Sin embargo, no sirve para realizar todo el proceso de colimación, ya que puede resultar inexacto. No es más que un puntero laser (también colimable) que envía un rayo de luz al camino óptico de la luz dentro del sistema de espejos. Este mismo rayo tiene un retorno a una pantalla reticulada que tenemos a la vista en el enfocador del telescopio. Cumple muy bien su misión para efectuar retoques finos cuando tenemos razonablemente bien colimado el equipo. Sin embargo, nos puede inducir a error si la colimación es muy inexacta. En este caso, deberemos utilizar previamente el ocular Cheshire. Una forma más adecuada de utilizar este colimador es utilizando una lente de Barlow. Para el retorno ya no nos sirve la pequeña pantalla del colimador y debemos fabricarnos una pequeña tapa para el interior del enfocador con un orificio central que permita pasar el rayo laser y que pueda ser vista desde la boca del telescopio. La tapa debe ser blanca o clara porque vamos a recibir como retorno el haz de luz del laser divergente junto con la sombra de la marca central del espejo primario (normalmente un anillo). Situando la sombra en forma de anillo centrada en el orificio que hemos practicado a la tapa, ya tenemos seguridad de una colimación prácticamente perfecta sin que los movimientos del propio colimador ni del enfocador afecten al resultado. Si no queremos fabricar nuestro colimador laser, varias marcas comerciales ya lo fabrican con el accesorio Barlow. Actualmente utilizo el colimador Barlow-laser de Astrosystems proporcionado por la marca Obsession en sus telescopios Newtonianos.

 

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Autocolimador: el nombre no responde a la realidad, puesto que no realiza la tarea "automáticamente". Símplemente se trata de un ocular que tiene un espejo en su cara interior y un orificio para poder mirar al sistema óptico. Lo que nos indica es cuando los espejos están correctamente alineados, ya que se oscurece un área central de nuestra visión. Si los espejos no están perfectamente colimados, veremos este círculo central iluminado. Debemos utilizarlo para chequear el estado de la colimación, pero no es útil como herramienta. Debemos recurrir, de nuevo, al ocular Cheshire o al colimador Láser.

Otros accesorios que resultan útiles para un telescopio reflector Newton son los tubos adaptadores. Con estos adaptadores podemos conseguir utilizar todos nuestros oculares o el cabezal binocular, ya que aportan recorrido focal, bien interior o exterior. En concreto, el adaptador de bajo perfil consigue que los oculares penetren alrededor de 1/2 pulgada más en el sistema de enfoque.

También resulta de mucha ayuda un ventilador para refrigerar el espejo primario. Debido a la necesidad de estabilidad térmica de este espejo para que su rendimiento sea óptimo, tenemos que conseguir un equilibrio de temperaturas entre el ambiente y el material de espejo (normalmente Pyrex). Reduciremos bastante este tiempo de equilibrado térmico (Cooling Down) si acoplamos este sencillo ventilador similar a los que llevan los microprocesadores en un ordenador. Los grandes telescopios Newtonianos incorporan siempre este ventilador de serie, como es el caso de mi Obsession 18UC.

 

Detalle de la celda del espejo primario del Obsession 18UC

 

 

Adaptadores de 2": ultra-bajo perfil y barril de extensión

 

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