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Con la fotografía digital de consumo se ha abierto hace pocos años un nuevo
mundo de posibilidades en la astrofotografía para aficionados. Las cámaras
digitales CCD dedicadas a astronomía siguen resultando excesivamente caras,
aunque ya van paulatinamente apareciendo modelos baratos de iniciación.
Sin embargo, las cámaras fotográficas digitales ya dominan el mercado y
podemos encontrar muchos modelos que cumplan unas cuantas condiciones
básicas para astrofotografía.
El
problema fundamental en astrofotografía digital es el
"ruido"
generado por los chips captadores. Sin entrar en tecnicismos, explicaré
que el ruido se produce porque el chip transforma en datos las corrientes
eléctricas que generan sus celdas microscópicas en presencia de la luz. Cada
una de esas celdas genera una cantidad más o menos fija de corriente
eléctrica (datos) al azar, en ausencia de luz y como
efecto de la temperatura.
Esto provoca que en exposiciones largas, nuestra fotografía aparezca
granulada y llena de píxeles coloreados al azar. La solución es mantener el
chip captador
refrigerado, tal
como hacen las cámaras CCD dedicadas a astronomía.
Debemos tener en cuenta algunos puntos importantes si queremos adquirir una
cámara digital para hacer astrofotografía:
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La
cámara no debe
ser completamente automática,
ya que no nos permitirá realizar ajustes necesarios para fotografía en bajas
condiciones de luz. Es conveniente que tenga un
modo manual
y modos de prioridad a la apertura y prioridad a la velocidad, junto con los
modos pre-programados para luz de día.
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Son más convenientes las cámaras fotográficas del tipo
DSLR
(réflex con ópticas intercambiables), ya que podremos desmontar la óptica de
la cámara para montarla en nuestro telescopio, tal como se hace con los
equipos analógicos. Todavía son más caras que las compactas, pero sus
precios descienden rápidamente.
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Para astrofotografía necesitamos
tiempos de exposición
elevados. Muchas
cámaras no permiten alcanzar más que un determinado tiempo máximo de
apertura del obturador. Si es posible, tenemos que buscar una cámara con la
posición "B", que deja el obturador abierto el tiempo que deseemos.
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No
es imprescindible una resolución excesiva del chip. Lógicamente, cuanto más
megapíxeles capturemos, más posibilidades tenemos para recortar el objeto de
nuestro interés, ampliarlo y procesarlo. No obstante, pueden ser
suficientes incluso 2
megapíxeles.
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Buscaremos una cámara cuyo chip tenga el
mejor comportamiento
posible ante el ruido.
Hoy en día, y aún sin refrigerar, existen chips captadores de mejor
respuesta ante el ruido que otros.
La opinión más extendida entre los aficionados es que el mejor rendimiento
en cuanto a señal/ruido se refiere es el de los chips del tipo CMOS que
montan las cámaras DSLR de la marca Canon. Con estos captadores es posible
utilizar las sensibilidades ISO más elevadas, hasta ISO 3200 en algunos
modelos.
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Para el enfoque
en astrofotografía, resulta aconsejable
prescindir del visor y de la pequeña pantalla incorporada en la propia
cámara, ya que nunca nos van a facilitar resolución suficiente para
determinar si el enfoque es correcto.
Aunque se pueden utilizar diversos
métodos tales como la máscara de Hartmann, ocular parfocalizado, prueba y
error con un ordenador, etc.,
creo
que
lo más recomendable es utilizar la salida de vídeo
analógico que casi todas las cámaras digitales incorporan para enviar la
señal a una TV o un monitor de ordenador. Para este último necesitaremos una
tarjeta capturadora de
vídeo o TV. Una
vez que consigamos un buen enfoque (tarea muy complejo), tendremos que
retirar el cable de vídeo y proceder a disparar la cámara, para lo cual,
también resulta muy útil un
disparador remoto,
al objeto de evitar vibraciones.
Mi
primera cámara digital fue una Nikon
Coolpix 4500
de 4 megapíxeles de resolución. Es del tipo compacto (óptica no desmontable)
e incorpora modo manual. Tiene la ventaja de que es posible su control
remoto mediante un cable serie (RS232) y un pequeño software de ordenador o
bien de PDA Palm. Se acopla al telescopio mediante el
sistema Digi-T de
Scopetronics.
Mi primera incursión al segmento réflex en cámaras digitales
fue el conocido modelo
350D
de la marca Canon. Su precio es correcto y
sus prestaciones más que aceptables, tanto para su uso astronómico como para
la fotografía de aficionado avanzado. Las prestaciones del
chip CMOS
de tamaño APS son similares a los de la gama superior de la propia marca (30D,
40D). Canon
lanzó hace unos años una cámara DSLR dedicada a astronomía conocida como
20Da. Actualmente ha sido retirada del mercado.
Una modificación interesante en este tipo de cámaras es la
retirada del filtro montado delante del detector CMOS.
Este filtro viene montado en todas las cámaras digitales y adapta la
sensibilidad del chip a las longitudes de onda que puede percibir el ojo
humano. El problema es que ese mismo filtro se encarga de
bloquear prácticamente todas las longitudes situadas en el infrarrojo.
Precisamente en estas longitudes emiten muchos objetos del cielo, como por
ejemplo las nebulosas de emisión o regiones HII.
La
cámara gana mucha sensibilidad
sin el filtro de fábrica, pero la retirada del filtro
invalida el uso diurno del equipo,
así que es importante que, antes de realizar la operación, tengamos claro
que el uso de la cámara será exclusivamente astronómico. También es posible
sustituir el filtro original
por otros especializados que permiten el paso del infrarrojo.
Mi
Canon 350D
ya ha sido modificada
para dedicarla exclusivamente al uso astronómico. Para uso diario y
astrofotografía que no requiera especialmente del infrarrojo, he saltado a
la popular Canon
40D,
con una construcción y prestaciones superiores a las del segmento de las
reflex económicas de la marca. |

Cámara digital compacta
Nikon Coolpix 4500

Cámara digital del tipo
DSLR Canon 350D y visor
en ángulo
de la
marca LVSH que posibilita encuadrar y ampliar la imagen
de la
pantalla de la cámara en los factores 1,25X y 2,5X

Canon 350D acoplada
mediante adaptador T
al
telescopio Takahashi
FS60C
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