Siglos y calendarios:

¿Cuales fueron la fecha y la hora exacta

del final del siglo XX y del segundo milenio?

Christian Nitschelm

Texto francés: Dijon, septiembre de 1996 (ultima actualización en febrero de 2011)

Traducción al español: Antofagasta, abril de 2008

Un poco antes el final del siglo XX, muchos medios de comunicaciones, después de otros, afirmaron de manera perentoria que el siglo pasado tuviera su fin al final del año 1999. Estas afirmaciones, sin ningún fundamento y totalmente erróneas, provocaron mucha estupefacción, tanto por el autor de este texto que a través de la totalidad de la comunidad científica. En efecto, mostraron la gran falta de conocimiento y la incomprensión completa de la mayoría de los periodistas por lo que concierne los diferentes calendarios y de los sistemas de cuenta del tiempo que se usan en astronomía. Este error, muy grosero, pudo solamente propagarse los últimos años del siglo XX, debido a medios de comunicaciones sin informaciones serias. Este texto, en su versión francesa, era una nota de información a propósito de la fecha y de la hora exacta del final del siglo XX y del segundo milenio de nuestra era.


Las efemérides publicadas cada año por los institutos de mecánica celeste dan las concordancias entre los diferentes calendarios que se usan a nuestra época, especialmente los calendarios juliano y gregoriano, el primero usado durante el imperio romano y durante toda la Edad Media hasta el Renacimiento, el segundo después. A propósito de eso, no se debe confundir el calendario juliano, en uso desde 46 antes de nuestra era y establecido por el astrónomo Sosigeno de Alejandría, según el deseo de Julio César, con un año de duración de 365 días 1/4 (eso para remplazar el calendario romano antiguo de tipo luna-sol, demasiado impreciso) y con la conservación de la fundación de Roma como fecha origen, y la cuenta juliana, usada desde el siglo XVI, que sirve a contar los días transcurridos desde una cierta fecha origen, el primero de enero del 4713 antes de nuestra era (del calendario juliano), a medio día Tiempo Universal, seleccionada para cubrir toda la época histórica. El primero de enero del 2000, a 0h Tiempo Universal tiene entonces la representación 2451544.5 en la cuenta juliana (¡pero no la era juliana!).


Ocurrió solamente al principio de la Edad Media que la fecha origen del calendario juliano estaba modificada por la fecha supuesta del nacimiento del Cristo. Este año origen, notado año 1, empezó así el primero de enero del año 754 de la fundación de Roma, siguiendo la estimación de Marcus Terentius Varro (116, 27), actualmente siete días después la fecha supuesta del nacimiento del Cristo, el 25 de diciembre del año 753 de la fundación de Roma, según los cálculos hechos en el año 532 de nuestra era por el monje Denys Exigus. Sin embargo, este año origen era muy poco realista, después de un error de cuenta, el Cristo siendo nacido entre 9 o 8 antes de nuestra era, época de la aplicación en Judea del censo ordenado por el emperador César Augusto dado en el año 11 antes de nuestra era (¡pero el censo fiscal de Quirinius está dado también como habiendo sido hecho en 6 o 7 de nuestra era por la Judea!, según el evangelio de Lucas, en contradicción con lo de Mateo), y 4 antes de nuestra era, año de la muerte de Herodes el Grande, rey de los judíos (según el evangelio de Mateo).


El error sobre la duración del año inherente al calendario juliano (365.25 días a pesar de 365.242199 días, duración real del año) y la deriva secular de este calendario con respecto a las estaciones no fueron corregidos antes el final del siglo XVI, después de más de tres siglos y medio de tentativas sin conclusiones, por un colegio de teólogos y de astrónomos reunidos por el papa Gregorio XIII. En Roma, el jueves 4 de octubre 1582 juliano fue entonces seguido por el viernes 15 de octubre gregoriano, el año gregoriano siendo transformando por 365.2425 días, mucho más cercano del valor real. Los países católicos hicieron rápidamente antes el final del año 1582, mientras tanto los países protestantes e Inglaterra, en total oposición contra la jerarquía católica y el Papa, no reformaron su calendario antes del siglo XVIII (1752 por Inglaterra). Peor, la Rusia ortodoxa no cambió su calendario antes el año 1918, después la revolución.


El primer día del año ha igualmente cambiado varias veces, entre el primero de marzo y el primero de enero, y reciprocidad, durante los seis primeros siglos de existencia de Roma, antes y durante la republica romana, para ser definitivamente fijado al primero de enero en el año 153 antes de nuestra era. Sin embargo, durante el siglo IV de nuestra era, la Iglesia Católica, con su acceso al poder temporal, era muy reticente para adoptar esta convención de origen pagana. Así, esta regla no fue siempre conservada al final del imperio romano y durante la época medieval. Según los lugares, había varios estilos: el estilo Circuncisión (primero de enero), el estilo Natividad (25 de diciembre), el estilo Anunciación (25 de marzo), el estilo Veneciano (primero de marzo), el estilo Crucifixión (sábado o domingo de Pascua), el estilo griego (primero de septiembre).


En Francia, el año empezó el primero de marzo en algunas provincias durante la época merovingia, durante los siglos VI y VII. Carlos Magno, después de adoptar este estilo, lo cambió por el estilo Natividad, lo cual fue conservado por sus sucesores carolingios. Sin embargo, durante los reinados de los Capetos, el Año Nuevo era celebrado el 25 de marzo, especialmente durante el siglo XIII. El estilo Crucifixión fue igualmente utilizado alrededor del siglo XV en algunas provincias del reino, aún con la variación de la fecha de la fiesta de Pascua entre un año y el siguiente. Otras regiones han utilizado el 11 de noviembre, fecha de muerte de San Martín, como origen del año. Sin embargo, el estilo Anunciación era lo único en uso cuando, en 1563, el rey Carlos IX desplazó la fecha origen del año al primero de enero por una ordenanza llamada del Rosellón. A partir de 1567, y a pesar de numerosas reticencias, el año nuevo fue siempre celebrado el primero de enero, con la excepción de la época revolucionaria. En efecto, entre 1792 y 1805, un calendario revolucionario fue utilizado en Francia, el primer día del año coincidiendo con el equinoccio de otoño (¡del hemisferio norte!), entre el 22 y el 24 de septiembre según los años.


El concepto de año 0 fue introducido el año 1740 por el astrónomo francés Jacques Cassini para facilitar la cuenta de los años anteriores al año 1 de nuestra era (sin embargo, un estudio recién parecería indicar que la idea vendría de su padre, Jean-Dominique Cassini, quien lo habría propuesto desde el fin del siglo XVII). El año 1 antes de nuestra fue entonces notado 0, mientras tanto el año 2 antes de nuestra era fue escrito -1, y sucesivamente, por ejemplo 100 antes de nuestra era escribiéndose -99. Sin embargo, los arqueólogos y los historiadores conservaron la notación antigua/clásica por los años provenientes de la era cristiana. El año origen de nuestro calendario quedó bien el año 1 de nuestra era y la cuenta de los siglos no fue modificada en el calendario, los astrónomos no habiendo cambiado la costumbre.


El primer siglo antes de nuestra era tuvo lugar entre el año 100 antes de nuestra era y el año 1 antes de nuestra era, lo que significa entre -99 y 0, mientras tanto el siglo I (de nuestra era) tuvo bien lugar entre el año 1 y el año 100 incluidos, en la cuenta astronómica como en la cuenta histórica y arqueológica. Eso implica que la cuenta de los siglos posteriores sigue la misma regla. Especialmente, el siglo XX era bien incluido entre el primero de enero de 1901, por la 0h en Tiempo Universal, y el 31 de diciembre de 2000, por las 24h Tiempo Universal. El siglo XXI comenzó entonces el primero de enero de 2001, por la 0h Tiempo Universal, y seguramente no un año antes. La cuenta de los milenios siguiendo la misma regla, el segundo milenio tuvo lugar entre el primero de enero de 1001, por la 0h Tiempo Universal, y el 31 de diciembre de 2000, por las 24h Tiempo Universal, mientras tanto el tercer milenio empezó el primero de enero de 2001, por la 0h Tiempo Universal y no terminará antes el 31 de diciembre de 3000, por las 24h Tiempo Universal.


Para terminar, podemos anotar que la noción de fecha origen, aunque utilizada convencionalmente por razones históricas, no tiene sentido y es una ineptitud, con cualquier calendario en uso en el pasado o ahora. Las únicas fechas orígenes habiendo eventualmente un sentido son las que tienen conexión con la historia de nuestro Universo, de nuestra Tierra y de la especie humana. En efecto, nuestro Universo tiene una edad alrededor de 13.7 mil millones de años, mientras tanto nuestra Tierra se formó 4.56 mil millones de años atrás y que la especie humana ha empezado a separarse completamente de las tres especies de monos superiores alrededor de 5 millones de años atrás. Así, estamos ahora en el año 5 millones (más o menos) después del comienzo de la ramificación humana, 4.56 mil millones después el nacimiento de la Tierra o 13.7 mil millones (más o menos) después el nacimiento del Universo...



Bibliografía.

+ Annuaire de l'Institut de Mécanique Céleste et de Calcul des Ephémérides: 2007, Ephémérides astronomiques pour l'année 2008, Masson, Paris, France.

+ Savoie, D.: 1990, Mémoire de Magister, Paris, France.

+ Parisot, J.-P. & Suagher, F.: 1996, Calendriers et chronologie, Masson, Paris, France.



Herramientas Internet.

Calendars
Mayan Calendar Tools
Christian Feast Days dependent on Easter Sunday




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Este documento ha sido realizado por Christian Nitschelm