La astrología puesta en duda por las ciencias

¿Es ó no es la astrología europea una ciencia?

Christian Nitschelm & Raslan Leguet

Dijon, Francia, primavera del 1994 (última actualización, junio del 2010)

Traducción del francés al español: Rossie Corrales (julio del 1997, última actualización, junio del 2010)


La astrología puesta en duda por las ciencias (introducción)


I. ¿Qué es una ciencia?


Ciencia: Conjunto de conocimientos y de estudios de valor universal, caracterizados por un objetivo y un método determinado y fundado en relaciones objetivas controlables, así como en observaciones y pruebas repetitivas verificables.


Clasificación de las ciencias al frente de su objetivo:

- Ciencias matemáticas;

- Ciencias físicas (física, química, astronomía);

- Ciencias terrestres (geología, paleontología);

- Ciencias de la vida (biología, genética);

- Ciencias humanas (antropología, psicología, etc.);

- Ciencias sociales (estudio de las sociedades humanas).


Ciencias fundamentales: Matemáticas, astronomía, física, química, ciencias de la tierra (geología y paleontología).


Las ciencias proceden de la gestión científica. Estas progresan poco a poco, a través de investigaciones sucesivas y dilaciones mediante preguntas basadas en la duda y el escepticismo.


Escepticismo: No admitir una afirmación o un dogma, sobre todo cuando ellos no pueden verificarse o carecen de fundamentos, sin realizar un examen crítico.


II. La astronomía como ciencia completa.


Astronomía: (del griego astron: astro y nomos: ley) Ciencia que estudia las posiciones relativas, los movimientos, la estructura y la evolución de los astros. Objetos estudiados por la astronomía: dentro del sistema solar: Sol, planetas, satélites, asteroides, cometas, medio interplanetario; dentro de la Galaxia: estrellas, cúmulos de estrellas, nebulosas, medio interestelar; dentro del Universo: galaxias, cuásares, cúmulos de galaxias, medio intergaláctico, así como las radiaciones variados que transcurren el Universo.


Astronomía fundamental:

a) Astronomía de posición:

Determinación de las posiciones y de los movimientos de los astros. Creación de catálogos de estrellas (movimiento propio, paralaje, estrellas dobles, dinámica de la Galaxia, etc.)

b) Mecánica celeste:

Ligado a la astrometría, trata de leyes que reaccionan los movimientos de los astros. Ocasiona la creación de efemérides y el cálculo de órbitas de los cometas, asteroides, sondeos.


Astrofísica:

Estudio físico de los astros a través del conjunto del espectro electromagnético: gama, X, ultravioleta, visible, infrarrojo, milimétrico, radio. Disciplina que nace en el siglo diecinueve gracias a la aparición de la fotografía y de la espectrografía. Se ha diversificado ulteriormente en diferentes disciplinas (radioastronomía, astronomía espacial, etc.). Desemboca en la cosmología y la exobiología.


III. Las ciencias falsas.


Las ciencias falsas o seudo-ciencias: Doctrinas de carácter esotérico desprovistas de algún valor científico, asimilables a las creencias o a las imposturas y basadas en afirmaciones indemostrables y no verificables resultadas frecuentemente de dominio irracional. Los adeptos a estas seudo-ciencias intentan, frecuentemente con virulencia, hacerlas pasar por verdaderas ciencias.


Ciencias ocultas: Doctrinas y prácticas secretas que hacen intervenir las llamadas fuerzas o energías que no son reconocidas por la ciencia, ni tampoco por la religión y, requieren una iniciación de tipo místico (alquimia, astrología, cartomancia, magia, necromancia, percepción de radiaciones electromagnéticas, telepatía). Las llamadas ciencias ocultas se clasifican indudablemente entre las seudo-ciencias: no pueden en ningún caso estar clasificadas como verdaderas ciencias.


Las ciencias falsas carecen de un inicio científico. Utilizan todo lo que sea posible, la credulidad humana mediante discursos seductores irracionales y mentirosos, hasta las imposturas puras y simples.


Credulidad: Demasiada facilidad para creer en un dogma o en una afirmación sin fundamentos.

Impostura: Acción de engañar mediante discursos mentirosos, falsas apariencias, aquello que puede con demasiada facilidad llevar a un engaño.


IV. Caso de la astrología.


Astrología o más bien dicho, astromancia: Arte de determinar y de prever el destino del hombre mediante estudios de las llamadas influencias astrales, así como la ubicación de los planetas más importantes, los aspectos, los signos zodiacales. Afirmación de una relación no probada científicamente entre el hombre y el cosmos.


Horóscopo: " Que considera la hora del nacimiento ". Estudio del destino de un individuo, hecho por los astrólogos, fundamentándose en las llamadas influencias astrales supuestamente ejercidas sobre el mismo después de la hora de su nacimiento mediante la observación del estado del cielo y de sus aspectos en dicho momento.


Las diferentes escuelas astrológicas europeas frecuentemente no están relacionadas las unas con las otras en cuanto a su interpretación de la astrología. Hermetismo alquímico, determinación del carácter o predicción del futuro mediante un procedimiento cualquiera siempre irracional, astrología trópica contra astrología sideral, las escuelas de astrología se enfrentan, a menudo con mucha agresividad. Entonces, es mucho más correcto hablar de astrologías europeas ó, refiriéndose a la etimología, a las astromancias europeas.


V. La astrología puesta en duda por las ciencias.


V.1. Las bases astronómicas.


Las nociones astronómicas de base son generalmente mal asimiladas por los astrólogos, no importando cual sea la escuela a la que pertenecen. La noción de constelación, una simple apariencia subjetiva sin ninguna realidad física, es muy mal comprendida por los astrólogos. Ellos asocian en efecto propiedades extrañas e irreales a los nombres de las constelaciones. Las formas de estas constelaciones, con nombres generalmente provenientes de la mitología greco-romana y que han variado mucho a partir de la Antigüedad, no fueron fijados más que en 1930, al igual que sus nombres.


La noción de signo zodiacal, que no tiene ya ningún sentido en la astronomía moderna, es aún más mal empleada por los astrólogos, por la simple ignorancia de los movimientos aparentes de los astros y de ciertos movimientos particulares del eje de rotación de la Tierra. La trayectoria aparente del Sol en un año alrededor de la Tierra define un gran círculo llamado eclíptica sobre la esfera celeste. La eclíptica corta de este modo catorce constelaciones, de tamaños muy desiguales, sobre la esfera celeste con sus límites de 1930, en la oportunidad los Peces, la Ballena (que se extienden simplemente por la eclíptica), Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpión, Ophiuchus, Sagitario, Capricornio y Acuario. Curiosamente, los astrólogos no retienen más que doce de entre ellos para poder hacer los doce signos, todos de un tamaño igual a 30°, de la astrología europea.


Además, el número de signos zodiacales ha variado mucho de una civilización a otra a partir de la Antigüedad. En efecto, ha pasado de 6 en Mesopotamia primitiva a 28 en China Medieval, pasando por 11 en Babilonia y 20 con los Toltecas. Esta simple constatación quita todo significado lógico y preciso a los doce signos utilizados actualmente. ¿Y por qué no, en efecto, uno, diez, cien, trescientos sesenta y cinco o diez mil signos zodiacales? ¿Por qué un número entero de signos? En realidad, las constantes utilizadas en matemáticas, física, química y astrofísica son frecuentemente reales, es decir no enteras. ¿Por qué las constantes astrológicas serán casi siempre enteras?


A causa de uno de los movimientos del eje de la rotación terrestre, llamado precesión de los equinoccios, los signos zodiacales resbalan lentamente a lo largo del círculo eclíptica en el sentido retrógrado en relación a las constelaciones del Zodíaco, efectuando una rotación de 25750 años. Este lento movimiento hace que los signos zodiacales ya no corresponden desde hace mucho a las constelaciones que se les han asociado. Por ejemplo, el Sol no se encuentra delante de la constelación de Aries hacia el fin de marzo, sino delante de aquella de los Peces, no lejos del límite con aquella de Acuario, cerca del lugar donde está localizado actualmente el Punto Vernal, dirección del Sol en el momento del equinoccio de marzo. El Sol en esta época se supone se encuentra, según no importa qué astrólogo, en el signo Aries. Frente a este problema, ciertos astrólogos practican una astrología, llamada sideral, que se opone a la astrología clásica, llamada tropical, y que considera las constelaciones del Zodíaco y ya no más los signos astrológicos. Esta nueva clase de astrología se encuentra inmediatamente clasificada como caduca, las estaciones no corresponden más a la posición del Sol...


Para una utilización curiosa del fenómeno de precesión de los equinoccios, ciertos astrólogos afirman extrañamente la existencia de eras de influencias astrales. Es así que nosotros estaríamos según ellos a eso del fin de la era de los Peces, no lejos del inicio de la era de Acuario. Estas eras corresponderían en efecto al período de travesía de la constelación asociada por el Punto Vernal, según el movimiento de precesión de los equinoccios. Cada astrólogo propone su propia fecha, cada vez diferente, para el inicio de la supuesta era de Acuario que comenzará siempre en un futuro próximo. Mientras tanto, tomando los límites oficiales de 1930 para las constelaciones zodiacales, se llega mediante un cálculo simple a fechas bien diferentes, el inicio de la supuesta era de los Peces situándose a eso del año 70 antes de nuestra era, y su fin en el año 2614 de nuestra era, invalidando totalmente el discurso astrológico. La supuesta era de Acuario, que no tiene ningún sentido en astronomía, no existe en efecto más que en la imaginación demasiado fértil, verdaderamente delirante, de estos astrólogos que parecen confundir sus fantasmas con la realidad, no siendo las constelaciones más que proyecciones ficticias de ciertos mitos bien terrestres sobre la bóveda estrellada de los antiguos griegos.


La posición de un astro sobre la esfera celeste no puede conocerse perfectamente más que con la ayuda de un sistema de tres coordenadas: la longitud celeste en relación a un origen, la latitud celeste y la distancia. La ignorancia de una de estas tres coordinadas induce a una enorme imprecisión sobre la posición del astro. Las coordenadas eclípticas constituyen uno de los principales sistemas de coordenadas celestes utilizados en astronomía. Los astrólogos utilizan muy mal este sistema, la longitud eclíptica siendo la única tomada en cuenta por ellos de manera muy imprecisa. El conocimiento de la posición precisa de un astro es incompatible con el sistema astrológico de localización.


La astrología es curiosamente hija de las regiones temperadas del hemisferio norte. De hecho, no está adaptada más que en estas regiones, no sería sino a causa del fenómeno de las estaciones. En las regiones temperadas del hemisferio sur, las estaciones están invertidas, lo que quita todo parecido al simbolismo asociado. En efecto, el signo Leo, que corresponde al verano boreal, tiene supuestamente propiedades de exhalación del calor, lo que no es evidentemente compatible con el otro hemisferio, entonces en pleno invierno austral. En zona tropical, la situación es aún peor desde un punto de vista astrológico, no estando las estaciones más que de a dos, la estación seca y la estación húmeda (sujetas a las variaciones regionales), ¡y sin variación de temperatura!


En las regiones polares, la mayor parte de los sistemas astrológicos en vigor no permiten tan siquiera construir horóscopos viables. Ciertos astros y ciertos signos no son en realidad jamás visibles, mientras que en las "casas" (mansiones) astrológicas, absolutamente indispensables para la elaboración del horóscopo, no pueden ni siquiera ser calculados y de todos modos, no cortan la eclíptica, en la mayoría de los casos. ¿Cuál es, a propósito de esto, el significado físico de "casas" astrológicas y por qué estas no pueden existir en ciertos casos sobre o más allá de los círculos polares? ¡De hecho, estas " casas " astrológicas, donde sea que uno se encuentre en el Universo, no corresponden estrictamente a nada!!! Desde otro punto de vista, si la astrología fuese una ciencia, uno podría legítimamente preguntarse cuál sería el horóscopo de un individuo nacido fuera de la Tierra, siendo las leyes de la física las mismas dentro de todo el Universo.


¿Cuál sería entonces la influencia de la Tierra?


V.2. Las leyes de la física.


La astrología presupone implícitamente la existencia de un cierto número de influencias astrales debidas al Sol, a la Luna y a algunos otros objetos, en ocurrencia los grandes planetas. Si existe influencia astral, se trata entonces de elaborar primero leyes coherentes entregando su naturaleza, sus alcances, sus modos de acción, así como sus factores de dependencia con respecto a la distancia d, a la masa m, a la carga eléctrica q, ... del cuerpo perturbador, según una ley de la forma F = a f(d, m, q, ...) = a dα mβ qγ ..., donde a es un factor que no dependa del cuerpo perturbador y donde los exponentes α β, γ, ... son números reales positivos o negativos.


¿Son las supuestas influencias unas fuerzas? Si la respuesta es sí, ¿de qué tipo? No se conoce actualmente más que cuatro tipos de fuerzas fundamentales: la interacción fuerte, la interacción débil, la fuerza electromagnética y la fuerza de gravitación. ¿Dentro de qué tipo de fuerza fundamental es posible clasificar estas influencias astrales? ¿Es una nueva fuerza fundamental? ¡Será necesario entonces definirla!!! Desde otro punto de vista, si estas influencias no son fuerzas, ¿son entonces energías? ¡Si la respuesta es sí, se formula la misma pregunta, una energía siendo perfectamente cuantificable! Conocemos en efecto numerosas formas de energía: cinética, potencial, elástica, de radiación, química, nuclear, interna, etc. ¿Cuál puede ser entonces la forma de energía que podría corresponder a las supuestas influencias astrales invocadas por la astrología?


¿Cuál es entonces la naturaleza de las influencias astrales propuestas por la astrología y que actuarían sobre los individuos al momento de su nacimiento? (¿por qué no el instante de su concepción? (¿sería una indiscreción?) ¿o no importa qué otro instante?). ¿Cómo actuarían estas influencias sobre los humanos? (¿por qué solamente sobre los humanos?) ¿o sobre ciertos individuos? (en Babilonia, solamente el príncipe, considerándose a sí mismo como medio-dios, era digno de estar en relación con los "astros-dioses"). ¿Cuáles son las leyes físicas que rigen estas supuestas influencias astrales y cómo se desarrollan en función de las distancias, las masas u otros parámetros? ¿Por qué los cuerpos cercanos (personas, inmuebles, vehículos, árboles, etc.) no actuarían de la misma forma, verdaderamente más, que los planetas o incluso algunas estrellas brillantes, por razones de proximidad (casos de fuerzas gravitacionales y de fuerzas de mareas)? ¿Por qué, a la inversa, los cuerpos muy alejados (estrellas, galaxias, cúmulos de galaxias...) no actuarían igual, no sería debido a su gran cantidad (en el caso de una fuerza independiente de la distancia, supuestamente por la vaga astrología artística y de la cual uno espera siempre una definición coherente)? Y qué decir de otros cuerpos presentes en el Sistema Solar (asteroides, cometas, satélites naturales y artificiales, polvos interplanetarios, radiaciones, etc.).


Debería entonces explicarse claramente por qué estas influencias astrales no existirían más que debido al Sol, la Luna y algunos planetas, mientras que la inmensa mayoría de los cuerpos celestes no actuaría de modo alguno sobre los humanos. Lo mismo, debería precisarse si estas supuestas influencias actúan solamente sobre los humanos (y entonces, ¿por qué?), o sobre los animales y las plantas (y entonces, ¿cómo?).


No se ha dado nunca una respuesta clara a este problema. Las supuestas influencias astrales, que no son ni fuerzas, ni energías, nunca han sido en realidad confirmadas mediante algún experimento científico digno de dicho nombre...


V.3. Los estudios estadísticos.


Los estudios estadísticos tratados de manera objetiva y honesta han mostrado siempre que la astrología no funcionaba más que por simple azar y que los signos o los planetas no tenían influencia particular sobre el destino de un individuo cualquiera. En particular, un estudio estadístico ha sido efectuado muy seriamente en 1985 en los Estados Unidos (Estado de California), con el acuerdo de unos cuarenta astrólogos. Este estudio, que utilizaba una serie de pruebas en doble ciego (Carlson, S.: December 1985, "A double blind test of astrology", Nature, 318, 419-425), ha claramente demostrado de una manera objetiva que las predicciones de los astrólogos no funcionan, más bien, que por el simple azar o son, aún peor, totalmente erróneas: la correlación afirmada y/o predicha entre la posición de los planetas y otros objetos astronómicos a la hora del nacimiento y la personalidad de un individuo cualquiera no existe. La experiencia científica rechaza claramente la hipótesis astrológica.


Mientras tanto, algunas estadísticas, demasiado alejadas de la estricta imparcialidad, verdaderamente alteradas a sabiendas, de vez en cuando han podido mostrar lo contrario. Luego del análisis, se ha puesto siempre en evidencia que estas últimas estadísticas habían sido arregladas, a menudo traficadas, con el fin de poder lograr un resultado tal. Estamos bien lejos aquí de la honestidad y de la objetividad de un procedimiento científico cualquiera llevado a cabo correctamente.


V.4. Ética.


¿Con qué derecho los astrólogos intentan regir la vida de otros humanos? Si la astrología se contentará solamente con definir un cierto perfil psicológico, entraría ya en conflicto con la psicología científica pero no sería peligroso. Mientras tanto, numerosos astrólogos se substituyen, de manera absolutamente ilegal, a psicólogos, médicos, verdaderamente a los terapeutas. Como eso, la evolución actual de la astrología hacia un autoritarismo más o menos completo de la vida de cada uno es totalmente inadmisible, intolerable y demasiado peligrosa.


Ciertas prácticas astrológicas, demasiado mediatizadas, violan así las bases mismas de la ética. ¿Aceptaría usted que un desconocido pretendiera conocerle totalmente y decidiera dirigir su vida de manera arbitraria, para bien o para mal? El determinismo astrológico, parcial o absoluto, se opone aquí claramente al libre albedrío, derecho inalienable de cada ser humano que haya vivido o viva sobre nuestro planeta. Aun si, según la mayoría de los astrólogos, "los astros tienden, pero no determinan", la astrología es, de modo doctrinal, demasiado determinista, llegando a amputar el libre albedrío de cada ser humano. Esta constatación conduce además a diferentes iglesias, en particular a la Iglesia Católica, a rechazar toda credibilidad a no importa qué clase de astrología, el determinismo, incluso astrológico, siendo éste contrario a la noción religiosa de libre elección para la salvación de cada individuo.


La utilización de la astrología para el reclutamiento en ciertas empresas, además actualmente fuera de la ley, viola los principios fundamentales de los derechos del ser humano. Esto hace recordar en efecto lamentablemente ciertas prácticas vergonzosas utilizadas durante la II Guerra Mundial en Europa, el período más sombrío de la historia. La astrología es igualmente utilizada con demasiada frecuencia por ciertas sectas donde la meta principal es la esclavitud total del ser humano y de su espíritu a un gurú omnipotente.


VI. Conclusión.


La astrología, con bases totalmente irracionales, se clasifica entonces indudablemente entre las ciencias falsas y no puede en ningún caso estar clasificada entre las ciencias. Permanece en efecto totalmente inadmisible dentro de una visión científica del Universo por un gran número de razones, divergencias flagrantes entre astrólogos, naturaleza azarosa y frecuentemente no verificable por las predicciones astrológicas, naturaleza vaga de las pretendidas influencias astrales, etc.


Después de la Antigüedad, la visión astrológica del mundo ha permanecido siempre fija, verdaderamente pegada, dentro de un geocentrismo puramente aristotélico, en contradicción total con la visión moderna del Universo. Esta simple constatación quita toda validez científica y toda credibilidad a un edificio basado en una visión cosmológica antigua y medieval completamente obsoleta, que ubicaba a la Tierra en el centro de un hipotético universo finito de pequeño tamaño, así como sobre una supuesta posición privilegiada del Hombre en el cosmos. En realidad, ni el Sol ni la Tierra ocupan el centro del Universo. Pertenecen a nuestra Vía Láctea, gigantesco sistema estelar de más de dos cientos mil millones de estrellas. Ni el Sol ni la Tierra ocupan el centro de nuestra Vía Láctea, la cual no es más que una de las millones de galaxias que pueblen el Universo, sin ocupar ninguna posición privilegiada en su centro. Además, ¡no se puede tan siquiera hablar en la actualidad de algún centro para nuestro Universo!


En 1666, Jean-Baptiste Colbert, entonces ministro de estado del rey de Francia Luís XIV, hizo excluir de la Universidad de París la enseñanza de la astrología. Esta perdió entonces todo acceso potencial al estatus de ciencia, estatus que era aún posible de atribuírsele por error antes de esta fecha, a pesar de las numerosas predicciones falsas y jamás realizadas que muchos astrólogos, entre los más célebres, habían anteriormente afirmado como verdades del evangelio, después de la Antigüedad hasta el Renacimiento...


La parte de sueño inducido por la astronomía es extraordinario. ¿Quién no se pregunta en efecto sobre el significado profundo del Mundo cuando levanta los ojos hacia las maravillas celestiales? Esta pregunta es absolutamente legítima pero no debe enmascarar el hecho que las respuestas permanezcan muy complejas, esencialmente en el dominio de la ciencia y de la filosofía. La astrología da una respuesta, ciertamente agradable, pero demasiado simplista que no debería en ningún caso satisfacer el hombre de bien. ¿La astronomía no es suficiente para develar el misterio de nuestro Universo y no muestra implícitamente la vanidad de toda explicación astrológica y divinatoria del Mundo?


Todo el tiempo que la astrología se aísle a nivel de mito, su existencia (o su no existencia) no interfiere (¡en ningún caso!) con el campo de las ciencias. Los científicos no se sienten afectados por aquello que aparece de hecho como una reaparición de la religión greco-romana a través de más de diecisiete siglos de cristianismo. Mientras tanto, ¡toda aspiración de la astrología al estado de ciencia permanece y permanecerá inadmisible para el conjunto de la comunidad científica tanto como los grandes cuestionamientos permanezcan sin respuestas!


¿Por qué, entonces, ciertos astrólogos pretenden de manera aberrante pasar sus ideas por los hechos científicos? ¿Los fundamentos de la astrología no son suficientemente sólidos para poder responder a la evolución de la sabiduría? ¿No es la investigación de una caución científica abusiva por parte de una práctica muy alejada de toda ciencia, demasiado frecuente cerca de la impostura, dentro de una meta poco confesable, a lo más bajamente mercantil? La astrología, cualquiera que sea la escuela a que pertenezca, no puede en ningún caso pretender ser una ciencia.





Una nueva argumentación de importancia contra la doctrina astrológica:

Descubrimiento de un trans-neptuniano más grande que Plutón
(Plutón descalificado de su título de planeta mayor)




Una argumentación más clásica contra la doctrina astrológica:

Fuerzas gravitacionales y fuerzas de marea




Bibliografía


Para profundizar un poco más a propósito de este tema

Horóscopos contra Telescopios: Un Enfoque en la Astrología



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Este documento ha sido realizado por Christian Nitschelm